miércoles, 31 de julio de 2013

E-L"my boifriend is an emo?" 7

Cap.7 Conociéndote

Me desperté con los primeros rayos del sol que atravesaban la persiana entreabierta. Me deshice de las mantas y fui hasta la ducha para recobrar energías como todos los días, me preparé poniéndome un vestido corto y suelto de color crema con unas romanas chocolate, cepillé mi cabello dejándolo suelto pero recogiéndo los mechones que me molestaban en la cara y poniéndolos en una pequeña coleta hacia atrás.

Bajé a desayunar, como era domingo y mi padre no trabajaba, todavía estaba durmiendo, así que me hice un zumo de naranja y me preparé un par de tostadas con mermelada. Una vez lista, me lavé los dientes, me heché un poco de colonia y salí de casa.

Habíamos quedado a las 9.00 en la parada del bus del centro, como me había despertado pronto no tenía problemas de tiempo y lo mejor es que no estaba sola: Blake salió de su casa al mismo tiempo que yo.

-Buenos días-dije con una sonrisa. Estaba feliz, iba a pasar todo un día fuera de casa, sin preocupaciones y con mis amigos.

-Buenos días-me devolvió una sonrisa muy gratificante, me encantaba verlo así, y me sentía especial cada vez que sólamente yo podía ver esa curva en sus labios que a veces dejaba entrever unos blanquísimos dientes.

Comenzamos a caminar hasta la parada de autobús y llegamos a las 8:50 y todavía no había rastro de mis amigas. Nos quedamos callados, esperándolas, los minutos iban pasando y yo cada vez me ponía más nerviosa y no paraba de ver el reloj de la plaza. "8:57" y ni rastro de ninguna de las dos, ni si quiera un mensaje diciendo que llegarían tarde, al parecer se debía notar mi nerviosismo ya que Blake me preguntó:

-¿Suelen ser puntuales?

-Destiny sobre todo, Malai siempre la hace esperar pero no tanto como ahora.

En ese momento mi teléfono comenzó a sonar, me llevé una alegría al ver el nombre de Malai en el móvil

-¿Si?-dije contestando a la llamada.

-¡Elle! ¡esto no puede ser cierto!-Malai hablaba muy rápido y podía notar agobio en su voz.

-¿Qué pasa Malai? ¿Ocurrió algo malo?

-¡No puedo ir con vosotros! ¡Al parecer adelantaron el vuelo de mi hermano y ahora mismo estoy de camino al aeropuerto! ¡Así que pasároslo bien sin mi!

Iba a contestar pero tenía otra llamada entrate, me apresuré en decirle "hasta mañana" a Malai y volví a descolgar el movil.

-¿Diga?

-Hola Elle, soy Destiny, mira, no puedo ir con vosotros hoy que tengo una reunión familiar y no puedo escaquearme que es muy importante, te dejo, chao.

Destiny ni siquiera me dio tiempo de articular palabra, estaba atónita: las dos personas a las que se le ocurrió la idea de salir no pueden. Me quedé unos segundos mirando el móvil callada hasta que Blake interrumpió mis pensamientos.

-¿Pasó algo?

-Ninguna de las dos pueden venir-dije en un suspiro.

En ese momento, el autobús paró delante de nosotros "¿qué hacemos?" pensé, vi a Blake tomar la iniciativa subiendo las escaleras.

-Ya que estamos aquí, vamos a pasárnoslo bien nosotros.

Asentí con la cabeza y sonreí, un viaje Blake y yo solos... si me lo dijeran media hora antes no me lo creería. Nos sentamos en unos asientos pegados a mitad del autobús, yo escogí el asiento pegado a la ventana, ya que me gustaba ver el paisaje que se formaba mientras uno avanzaba. Cuando Blake se sentó a mi lado, me fijé en como iba vestido (con los nervios de que las otras dos llegaran casi ni lo miré) llevaba puesto un polo rosa palo, unos pantalones de tubo negros y unas Converse del mismo color que el pantalón. Me gustaba como vestía.
El viaje fue más largo de lo que pensaba, me lo pasé mirando el paisaje e imaginando lo que haríamos en cuanto llegaramos al pueblo donde se crió Blake, al pensar lo que podría ocurrir la vista se me desviaba sin quererlo hacia donde él estaba sentado, con los ojos cerrados, parecía dormido, aunque no me atrevía a acercarme por si lo molestaba.

Hora y media después llegamos al pueblo, era un sitio rodeado de árboles, tranquilo y muy acogedor, me sentía como cuando era pequeña e iba a visitar a mi abuela. Bajamos del autobús y me estiré un poco ya que empezaba a tener el cuerpo entumecido al no poder moverme en el bus. Miré entusiasmada a Blake, quería que me enseñara todo aquello, y sin decírselo, puso su brazo por encima de mis hombros y empezó a guiarme por los puntos más interesante mientras me decía "Bienvenida a Caelestis".

Blake me llevó primero a una fuente que tenía tres grifos, cada uno con una palabra encima "Amistad, Amor, Paz" en la que hay la tradición de pedir un deseo mientras bebes de cada fuente.

-Si eres capaz de pensar todo el rato en tu deseo sin distraerte, tu deseo se cumplirá. Hay mucha gente que no lo consigue.

Quería probarlo, me parecía muy interesante y lo que necesitaba era tener una buena concentración, así que pensé en el deseo y, sin dejar de tenerlo en mente, conseguí beber de los tres grifos.

-¡Lo hice!

-Enhorabuena-me felicitó con una sonrisa, lo que hacía que estuviera más feliz.

Después de la fuente me llevó hasta un pequeño bosque, donde en lo más profundo, había un enorme y precioso árbol.

-Este es el corazón del bosque, el árbol milenario, cada vez que tenía problemas venía hasta aquí y mis pensamientos se volvían más claros... que recuerdos-dijo mientras acariciaba el árbol con una manos, como si quisiera absorber un poco de la energía que rebosaba.

-Es precioso, dan ganas de quedarse aquí-dije intentando mirar al alto del árbol donde la copa estaba llena de hojas verdes que filtraban la luz del Sol.

Al irnos del bosque, ya era la hora de comer. Blake llevaba consigo una pequeña mochila de la que sacó unos bocadillos y unos zumos, pero antes de poder sentarme en un banco próximo, Blake me cogió de la mano diciéndome "Hay un sitio especial en el que quiero comer". Estuvimos andando un cuarto de hora hasta que paramos, delante de un gran edificio viejo de madera, en el muro, al lado de la verja, se podía leer en una pequeña placa de metal <<Escuela Primaria Venus>>.

-Blake... este sitio...

-Sigue exactamente igual

-Esta... ¿es tu escuela primaria?

-Si, vamos-agilmente, saltó la pequeña vaya, encontrándose dentro de la escuela-ahora tu

Estaba nerviosa, ¿y si alguien nos veía? además, nunca he tenido buen equilibrio, estaba segura de que me caería. Blake seguía esperando, paciente, parecía como si ya lo hubiera hecho más veces. Tragué saliva, me impulsé, pasé fácilmente una pierna, pensaba que ya lo había conseguido, pero no me di cuenta de la otra pierna en la que el pié se me quedó enganchado en la valla, me iba a caer, pero Blake corrió hacia donde estaba y me agarró, gracias a él no me caí de cara.

-Mu-muchas gracias-estaba completamente roja, lo que acababa de pasar era vergonzoso-sabía que me pasaría algo así-susurré, aunque me escuchó.

-Vamos, no pasa nada, ven-tendió su mano para que me agarrase a él, sin vacilar le tomé de la mano, no quería que me pasara otra cosa vergonzosa.

Blake me llevó por diferentes pasillos hasta que llegamos a una pequeña puerta que daba a unas escaleras estrechas que llevaban hasta una pequeña azotea desde la que se opdía ver todo el pueblo. Eran unas vistas magníficas, sin soltarle de la mano, lo arrastré hasta la varandilla para ver mejor la preciosa vista que tenía delante de mis ojos. Al estar a bastante altura, corría una suave brisa que movía mi ondulado cabello. Tras un rato, miré un poco avergonzada a Blake, que se había quedado callado mirándome con una expresión que nunca le había visto.

Tras unos momentos de silencio, nos sentamos al lado de la puerta para poder apoyar la espalda contra la pared, Blake me dio un bocadillo mientras él cogía otro.

-Hice también para Destiny y Malai, pero como no están nos lo comemos nosotros si nos quedamos con hambre-dijo mientras me pasaba un zumo de melocotón.

La comida estaba siendo bastante silenciosa, me encontraba en el edificio donde Blake estudiaba de pequeño, quería saber cómo era antes de conocerlo, saber un poco más de su pasado pero me daba vergüenza preguntar, a lo mejor le parecía una cotilla o quizás no quiera hablar de ello.

Blake vió mi inquietud, la verdad es que detecta mis emociones en segundos, es bastante sorprendente y me preguntó:

-¿Qué está pasando ahora por tu cabeza?

-¿Eh?-me tomó por sorpresa, como casi siempre-¡n-no es nada!

-¿Sabes que? No te creo, venga dímelo, se te da muy mal ocultar cosas y no hace falta que te preocupes por nada, estamos aquí para pasarlo bien ¿no?

Sus palabras me tranquilizaron, como siempre, y me dieron la fuerza que no tenía antes para preguntar, si no quería hablar del tema me disculparía y quedaría todo arreglado, así que me decidí por preguntárselo:

-Estaba pensando...cómo eras aquí en la escuela, me pregunto si cambiaste o no.

Blake se quedó en silencio, aguantando el bocadillo a medio comer, mirándome con esa mirada tan profunda que parece que te va a traspasar, en ese momento pensé que era una mala idea haber preguntado "estúpida Elle, tendrías que haberte quedado callada" pensaba para mí. Blake seguía sin decir palabra y yo bajé la vista a mi bocadillo mientras lo seguía comiendo, poco a poco. En un momento inesperado, Blake se levantó, dejó tirado el bocadillo, se acercó hacia mi, me cogió del brazo para ponerme en pie, su mano bajó hasta la mía y tiró de mí, dejando toda la comida en la azotea mientras bajábamos las escaleras y caminábamos por diferentes pasillos que a mí me parecían iguales. 

Llegamos hasta la sala de profesores que había quedado abierta, y allí sin dejarme de soltar la mano, me llevó hasta el fondo de la habitación, donde había un montón de orlas con fotos de todos los alumnos que habían pasado por la escuela. Blake llevó mi vista hacia un marco dorado en la que aparecía toda su clase y, en el medio estaba él: un niño con el pelo negro azabache pero mucho más corto y todo revuelto, vistiendo el uniforme azul marino del colegio, con la cara un poco más regordeta y una mirada pícara que desprendían sus preciosos ojos azules. No me lo imaginaría así nunca, pero al verlo, estaba claro que era él.

-De pequeño era muy diferente a como soy ahora-empezó a decirme- era muy travieso y mis notas no eran malas, pero tampoco estupendas, siempre me metía en líos y preocupaba bastante a mi madre. Me divertía subiendo la falda a las niñas para molestarlas o quitarles los juguetes a los demás compañeros, no me importaba los demás, sólo pensaba en mí mismo-suspiró, parecía que le costaba hablar de su pasado- lo peor es que esa personalidad inmadura y egocéntrica se fue conmigo al instituto, donde todo cambió por completo, me quedé sólo, no sabía que hacer, así que decidí cambiar: dejé crecer mi pelo, empecé a centrarme sólamente en los estudios y poco a poco dejé de tener problemas, al igual que personas que me hablaran. Un día un grupo de emos del instituto se me acercó y me hablaron con naturalidad, hacía tiempo que nadie cruzaba palabra conmigo y ellos me integraron en su grupo. Poco a poco me dí cuenta de que tenía muchas más cosas en común con ellos de las que me imaginaba, así es cómo llegué a ser lo que soy ahora-sentí como la mano de Blake apretaba la mía con fuerza- todavía tengo miedo de volver a ser la persona que era y de quedarme solo.

Lo conseguí, Blake se abrió a mí, me ha contado toda su niñez hasta ahora, incluso me contó cual es su miedo. Su mano todavía se sujetaba fuertemente a la mía, no quería dejarlo ir, ahora sabía lo que sentía, no pude reprimirme así que empecé a decirle todo lo que pensaba, por muy vergonzoso que fuera:

-No te preocupes, Blake, no volverás a estar solo. Eres una persona maravillosa: inteligente, agradable y amable. No tienes que tener miedo de quedarte sin amigos, ya ves lo bien que le caíste a Malai y a Destiny, y como ellas, seguro que a muchas personas más-me puse en frente de él, sin dejar de aguantar su mano que a cada palabra que decía iba apretándose menos- yo siempre estaré contigo.

Y le abracé, no sé por qué lo hice, pero lo abracé fuerte, para que sintiera mi presencia, que estaba a su lado; para que no se preocupara, para que se diera cuenta de que estoy a su lado, que no está solo. Su mano se desprendió de la mía para situarse en mi espalda, Blake me empujaba contra él, sentía su olor, podía escuchar el latido de su corazón...

No sé cuanto tiempo estuvimos así, pero en cuanto nos dimos cuenta de que ya llevábamos un rato abrazados, nos separamos rápidamente y subimos a la azotea a recoger las cosas. Aunque sólo comimos a medias, los acontecimientos que acaban de pasar me quitaron todo el hambre que podría tener.


Salimos de la escuela y seguimos con la visita por el pueblo: me enseñó los extensos pastos repletos de flores y animales de todo tipo, los diferentes monumentos que había en las pequeñas plazas y terminamos yendo a una pequeña tienda de cerámica.

-Pueblo Caelestis es famoso por su manejo con el barro, todas las cosas que encuentres en esta tienda es de excelente calidad.

Entramos al pequeño bazar, estaba repleto de cosas, desde jarrones y platos hasta collares y pulseras. Había muchas cosas interesantes, pero me quedé observando un bonito colgante que tenía una pequeña mariposa de barro con las alas de múltiples colores. Era una pena que no podía comprármelo ya que llevaba el dinero justo para el autobús.

Al salir de la tienda ya eran las 6:45 así que decidimos coger el próximo bus que nos llevara a casa. Al subir, me volví a sentar en el asiento que estaba pegado a la ventana, pero esta vez no pude ver nada porque me quedé dormida nada más empezar a andar.

-Elle... Elle vamos, despierta- la cálida voz de Bruno decía mi nombre, poco a poco me fui despertando, hasta que me di cuenta en la posición que estaba: había apoyado mi cabeza en el hombro de Blake. Me levanté rápido del asiento y bajé como una flecha del autobús, completamente roja por la vergüenza que me causó quedarme dormida encima del hombro de Blake. Él bajó con calma, con una sonrisilla en la cara, parecía que le había divertido mi reacción.

Fuimos hasta casa de forma diferente: yo quejándome y él recordándome las cosas vergonzosas que había hecho durante todo el día.

-Eres una mala persona-le dije al llegar a la puerta de mi casa, lanzándole una mirada que podría haberle matado si pudiera.

-¿Y qué pasó con eso que dijiste de que era una persona maravillosa?-dijo en tono burlón, aunque al darse cuenta de lo que dijo se tapó la boca con un pequeño paquetito que puso delante de mi cara completamente roja.

-¿Y esto?-dije mientras lo abría.

-Te vi mirándolo en la tienda de cerámica y pensé que te quedaría bien, dijo mirando hacia otro lado con el rostro completamente rojo.

Era el collar de mariposa, me lo había regalado, después de todas las molestias que le causé. No pude aguantarme, me lancé sobre él gritando un "Gracias" y entré en casa despidiéndome con una gran sonrisa.

Subí hasta la habitación, me tiré en cama con el paquetito y me quedé observando el collar que Blake me acababa de regalar, lo guardé en mi joyero y me acerqué hasta la ventana para bajar la persiana. Blake acababa de entrar en su habitación, yo me escondí contra la pared y, antes de bajar la persiana le escuché decir "¿por qué habré dicho lo de persona maravillosa?"

Sonreí, bajé la persiana y me puse el pijama. Estaba muy cansada de todo el día así que me fui a la cama enseguida sin cenar, antes de conciliar el sueño pensé en la tradición de la fuente del pueblo Caelestis y, sonriendo, me dije a mí misma "mi deseo se ha cumplido"

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