miércoles, 31 de julio de 2013

E-L"my boifriend is an emo?" 7

Cap.7 Conociéndote

Me desperté con los primeros rayos del sol que atravesaban la persiana entreabierta. Me deshice de las mantas y fui hasta la ducha para recobrar energías como todos los días, me preparé poniéndome un vestido corto y suelto de color crema con unas romanas chocolate, cepillé mi cabello dejándolo suelto pero recogiéndo los mechones que me molestaban en la cara y poniéndolos en una pequeña coleta hacia atrás.

Bajé a desayunar, como era domingo y mi padre no trabajaba, todavía estaba durmiendo, así que me hice un zumo de naranja y me preparé un par de tostadas con mermelada. Una vez lista, me lavé los dientes, me heché un poco de colonia y salí de casa.

Habíamos quedado a las 9.00 en la parada del bus del centro, como me había despertado pronto no tenía problemas de tiempo y lo mejor es que no estaba sola: Blake salió de su casa al mismo tiempo que yo.

-Buenos días-dije con una sonrisa. Estaba feliz, iba a pasar todo un día fuera de casa, sin preocupaciones y con mis amigos.

-Buenos días-me devolvió una sonrisa muy gratificante, me encantaba verlo así, y me sentía especial cada vez que sólamente yo podía ver esa curva en sus labios que a veces dejaba entrever unos blanquísimos dientes.

Comenzamos a caminar hasta la parada de autobús y llegamos a las 8:50 y todavía no había rastro de mis amigas. Nos quedamos callados, esperándolas, los minutos iban pasando y yo cada vez me ponía más nerviosa y no paraba de ver el reloj de la plaza. "8:57" y ni rastro de ninguna de las dos, ni si quiera un mensaje diciendo que llegarían tarde, al parecer se debía notar mi nerviosismo ya que Blake me preguntó:

-¿Suelen ser puntuales?

-Destiny sobre todo, Malai siempre la hace esperar pero no tanto como ahora.

En ese momento mi teléfono comenzó a sonar, me llevé una alegría al ver el nombre de Malai en el móvil

-¿Si?-dije contestando a la llamada.

-¡Elle! ¡esto no puede ser cierto!-Malai hablaba muy rápido y podía notar agobio en su voz.

-¿Qué pasa Malai? ¿Ocurrió algo malo?

-¡No puedo ir con vosotros! ¡Al parecer adelantaron el vuelo de mi hermano y ahora mismo estoy de camino al aeropuerto! ¡Así que pasároslo bien sin mi!

Iba a contestar pero tenía otra llamada entrate, me apresuré en decirle "hasta mañana" a Malai y volví a descolgar el movil.

-¿Diga?

-Hola Elle, soy Destiny, mira, no puedo ir con vosotros hoy que tengo una reunión familiar y no puedo escaquearme que es muy importante, te dejo, chao.

Destiny ni siquiera me dio tiempo de articular palabra, estaba atónita: las dos personas a las que se le ocurrió la idea de salir no pueden. Me quedé unos segundos mirando el móvil callada hasta que Blake interrumpió mis pensamientos.

-¿Pasó algo?

-Ninguna de las dos pueden venir-dije en un suspiro.

En ese momento, el autobús paró delante de nosotros "¿qué hacemos?" pensé, vi a Blake tomar la iniciativa subiendo las escaleras.

-Ya que estamos aquí, vamos a pasárnoslo bien nosotros.

Asentí con la cabeza y sonreí, un viaje Blake y yo solos... si me lo dijeran media hora antes no me lo creería. Nos sentamos en unos asientos pegados a mitad del autobús, yo escogí el asiento pegado a la ventana, ya que me gustaba ver el paisaje que se formaba mientras uno avanzaba. Cuando Blake se sentó a mi lado, me fijé en como iba vestido (con los nervios de que las otras dos llegaran casi ni lo miré) llevaba puesto un polo rosa palo, unos pantalones de tubo negros y unas Converse del mismo color que el pantalón. Me gustaba como vestía.
El viaje fue más largo de lo que pensaba, me lo pasé mirando el paisaje e imaginando lo que haríamos en cuanto llegaramos al pueblo donde se crió Blake, al pensar lo que podría ocurrir la vista se me desviaba sin quererlo hacia donde él estaba sentado, con los ojos cerrados, parecía dormido, aunque no me atrevía a acercarme por si lo molestaba.

Hora y media después llegamos al pueblo, era un sitio rodeado de árboles, tranquilo y muy acogedor, me sentía como cuando era pequeña e iba a visitar a mi abuela. Bajamos del autobús y me estiré un poco ya que empezaba a tener el cuerpo entumecido al no poder moverme en el bus. Miré entusiasmada a Blake, quería que me enseñara todo aquello, y sin decírselo, puso su brazo por encima de mis hombros y empezó a guiarme por los puntos más interesante mientras me decía "Bienvenida a Caelestis".

Blake me llevó primero a una fuente que tenía tres grifos, cada uno con una palabra encima "Amistad, Amor, Paz" en la que hay la tradición de pedir un deseo mientras bebes de cada fuente.

-Si eres capaz de pensar todo el rato en tu deseo sin distraerte, tu deseo se cumplirá. Hay mucha gente que no lo consigue.

Quería probarlo, me parecía muy interesante y lo que necesitaba era tener una buena concentración, así que pensé en el deseo y, sin dejar de tenerlo en mente, conseguí beber de los tres grifos.

-¡Lo hice!

-Enhorabuena-me felicitó con una sonrisa, lo que hacía que estuviera más feliz.

Después de la fuente me llevó hasta un pequeño bosque, donde en lo más profundo, había un enorme y precioso árbol.

-Este es el corazón del bosque, el árbol milenario, cada vez que tenía problemas venía hasta aquí y mis pensamientos se volvían más claros... que recuerdos-dijo mientras acariciaba el árbol con una manos, como si quisiera absorber un poco de la energía que rebosaba.

-Es precioso, dan ganas de quedarse aquí-dije intentando mirar al alto del árbol donde la copa estaba llena de hojas verdes que filtraban la luz del Sol.

Al irnos del bosque, ya era la hora de comer. Blake llevaba consigo una pequeña mochila de la que sacó unos bocadillos y unos zumos, pero antes de poder sentarme en un banco próximo, Blake me cogió de la mano diciéndome "Hay un sitio especial en el que quiero comer". Estuvimos andando un cuarto de hora hasta que paramos, delante de un gran edificio viejo de madera, en el muro, al lado de la verja, se podía leer en una pequeña placa de metal <<Escuela Primaria Venus>>.

-Blake... este sitio...

-Sigue exactamente igual

-Esta... ¿es tu escuela primaria?

-Si, vamos-agilmente, saltó la pequeña vaya, encontrándose dentro de la escuela-ahora tu

Estaba nerviosa, ¿y si alguien nos veía? además, nunca he tenido buen equilibrio, estaba segura de que me caería. Blake seguía esperando, paciente, parecía como si ya lo hubiera hecho más veces. Tragué saliva, me impulsé, pasé fácilmente una pierna, pensaba que ya lo había conseguido, pero no me di cuenta de la otra pierna en la que el pié se me quedó enganchado en la valla, me iba a caer, pero Blake corrió hacia donde estaba y me agarró, gracias a él no me caí de cara.

-Mu-muchas gracias-estaba completamente roja, lo que acababa de pasar era vergonzoso-sabía que me pasaría algo así-susurré, aunque me escuchó.

-Vamos, no pasa nada, ven-tendió su mano para que me agarrase a él, sin vacilar le tomé de la mano, no quería que me pasara otra cosa vergonzosa.

Blake me llevó por diferentes pasillos hasta que llegamos a una pequeña puerta que daba a unas escaleras estrechas que llevaban hasta una pequeña azotea desde la que se opdía ver todo el pueblo. Eran unas vistas magníficas, sin soltarle de la mano, lo arrastré hasta la varandilla para ver mejor la preciosa vista que tenía delante de mis ojos. Al estar a bastante altura, corría una suave brisa que movía mi ondulado cabello. Tras un rato, miré un poco avergonzada a Blake, que se había quedado callado mirándome con una expresión que nunca le había visto.

Tras unos momentos de silencio, nos sentamos al lado de la puerta para poder apoyar la espalda contra la pared, Blake me dio un bocadillo mientras él cogía otro.

-Hice también para Destiny y Malai, pero como no están nos lo comemos nosotros si nos quedamos con hambre-dijo mientras me pasaba un zumo de melocotón.

La comida estaba siendo bastante silenciosa, me encontraba en el edificio donde Blake estudiaba de pequeño, quería saber cómo era antes de conocerlo, saber un poco más de su pasado pero me daba vergüenza preguntar, a lo mejor le parecía una cotilla o quizás no quiera hablar de ello.

Blake vió mi inquietud, la verdad es que detecta mis emociones en segundos, es bastante sorprendente y me preguntó:

-¿Qué está pasando ahora por tu cabeza?

-¿Eh?-me tomó por sorpresa, como casi siempre-¡n-no es nada!

-¿Sabes que? No te creo, venga dímelo, se te da muy mal ocultar cosas y no hace falta que te preocupes por nada, estamos aquí para pasarlo bien ¿no?

Sus palabras me tranquilizaron, como siempre, y me dieron la fuerza que no tenía antes para preguntar, si no quería hablar del tema me disculparía y quedaría todo arreglado, así que me decidí por preguntárselo:

-Estaba pensando...cómo eras aquí en la escuela, me pregunto si cambiaste o no.

Blake se quedó en silencio, aguantando el bocadillo a medio comer, mirándome con esa mirada tan profunda que parece que te va a traspasar, en ese momento pensé que era una mala idea haber preguntado "estúpida Elle, tendrías que haberte quedado callada" pensaba para mí. Blake seguía sin decir palabra y yo bajé la vista a mi bocadillo mientras lo seguía comiendo, poco a poco. En un momento inesperado, Blake se levantó, dejó tirado el bocadillo, se acercó hacia mi, me cogió del brazo para ponerme en pie, su mano bajó hasta la mía y tiró de mí, dejando toda la comida en la azotea mientras bajábamos las escaleras y caminábamos por diferentes pasillos que a mí me parecían iguales. 

Llegamos hasta la sala de profesores que había quedado abierta, y allí sin dejarme de soltar la mano, me llevó hasta el fondo de la habitación, donde había un montón de orlas con fotos de todos los alumnos que habían pasado por la escuela. Blake llevó mi vista hacia un marco dorado en la que aparecía toda su clase y, en el medio estaba él: un niño con el pelo negro azabache pero mucho más corto y todo revuelto, vistiendo el uniforme azul marino del colegio, con la cara un poco más regordeta y una mirada pícara que desprendían sus preciosos ojos azules. No me lo imaginaría así nunca, pero al verlo, estaba claro que era él.

-De pequeño era muy diferente a como soy ahora-empezó a decirme- era muy travieso y mis notas no eran malas, pero tampoco estupendas, siempre me metía en líos y preocupaba bastante a mi madre. Me divertía subiendo la falda a las niñas para molestarlas o quitarles los juguetes a los demás compañeros, no me importaba los demás, sólo pensaba en mí mismo-suspiró, parecía que le costaba hablar de su pasado- lo peor es que esa personalidad inmadura y egocéntrica se fue conmigo al instituto, donde todo cambió por completo, me quedé sólo, no sabía que hacer, así que decidí cambiar: dejé crecer mi pelo, empecé a centrarme sólamente en los estudios y poco a poco dejé de tener problemas, al igual que personas que me hablaran. Un día un grupo de emos del instituto se me acercó y me hablaron con naturalidad, hacía tiempo que nadie cruzaba palabra conmigo y ellos me integraron en su grupo. Poco a poco me dí cuenta de que tenía muchas más cosas en común con ellos de las que me imaginaba, así es cómo llegué a ser lo que soy ahora-sentí como la mano de Blake apretaba la mía con fuerza- todavía tengo miedo de volver a ser la persona que era y de quedarme solo.

Lo conseguí, Blake se abrió a mí, me ha contado toda su niñez hasta ahora, incluso me contó cual es su miedo. Su mano todavía se sujetaba fuertemente a la mía, no quería dejarlo ir, ahora sabía lo que sentía, no pude reprimirme así que empecé a decirle todo lo que pensaba, por muy vergonzoso que fuera:

-No te preocupes, Blake, no volverás a estar solo. Eres una persona maravillosa: inteligente, agradable y amable. No tienes que tener miedo de quedarte sin amigos, ya ves lo bien que le caíste a Malai y a Destiny, y como ellas, seguro que a muchas personas más-me puse en frente de él, sin dejar de aguantar su mano que a cada palabra que decía iba apretándose menos- yo siempre estaré contigo.

Y le abracé, no sé por qué lo hice, pero lo abracé fuerte, para que sintiera mi presencia, que estaba a su lado; para que no se preocupara, para que se diera cuenta de que estoy a su lado, que no está solo. Su mano se desprendió de la mía para situarse en mi espalda, Blake me empujaba contra él, sentía su olor, podía escuchar el latido de su corazón...

No sé cuanto tiempo estuvimos así, pero en cuanto nos dimos cuenta de que ya llevábamos un rato abrazados, nos separamos rápidamente y subimos a la azotea a recoger las cosas. Aunque sólo comimos a medias, los acontecimientos que acaban de pasar me quitaron todo el hambre que podría tener.


Salimos de la escuela y seguimos con la visita por el pueblo: me enseñó los extensos pastos repletos de flores y animales de todo tipo, los diferentes monumentos que había en las pequeñas plazas y terminamos yendo a una pequeña tienda de cerámica.

-Pueblo Caelestis es famoso por su manejo con el barro, todas las cosas que encuentres en esta tienda es de excelente calidad.

Entramos al pequeño bazar, estaba repleto de cosas, desde jarrones y platos hasta collares y pulseras. Había muchas cosas interesantes, pero me quedé observando un bonito colgante que tenía una pequeña mariposa de barro con las alas de múltiples colores. Era una pena que no podía comprármelo ya que llevaba el dinero justo para el autobús.

Al salir de la tienda ya eran las 6:45 así que decidimos coger el próximo bus que nos llevara a casa. Al subir, me volví a sentar en el asiento que estaba pegado a la ventana, pero esta vez no pude ver nada porque me quedé dormida nada más empezar a andar.

-Elle... Elle vamos, despierta- la cálida voz de Bruno decía mi nombre, poco a poco me fui despertando, hasta que me di cuenta en la posición que estaba: había apoyado mi cabeza en el hombro de Blake. Me levanté rápido del asiento y bajé como una flecha del autobús, completamente roja por la vergüenza que me causó quedarme dormida encima del hombro de Blake. Él bajó con calma, con una sonrisilla en la cara, parecía que le había divertido mi reacción.

Fuimos hasta casa de forma diferente: yo quejándome y él recordándome las cosas vergonzosas que había hecho durante todo el día.

-Eres una mala persona-le dije al llegar a la puerta de mi casa, lanzándole una mirada que podría haberle matado si pudiera.

-¿Y qué pasó con eso que dijiste de que era una persona maravillosa?-dijo en tono burlón, aunque al darse cuenta de lo que dijo se tapó la boca con un pequeño paquetito que puso delante de mi cara completamente roja.

-¿Y esto?-dije mientras lo abría.

-Te vi mirándolo en la tienda de cerámica y pensé que te quedaría bien, dijo mirando hacia otro lado con el rostro completamente rojo.

Era el collar de mariposa, me lo había regalado, después de todas las molestias que le causé. No pude aguantarme, me lancé sobre él gritando un "Gracias" y entré en casa despidiéndome con una gran sonrisa.

Subí hasta la habitación, me tiré en cama con el paquetito y me quedé observando el collar que Blake me acababa de regalar, lo guardé en mi joyero y me acerqué hasta la ventana para bajar la persiana. Blake acababa de entrar en su habitación, yo me escondí contra la pared y, antes de bajar la persiana le escuché decir "¿por qué habré dicho lo de persona maravillosa?"

Sonreí, bajé la persiana y me puse el pijama. Estaba muy cansada de todo el día así que me fui a la cama enseguida sin cenar, antes de conciliar el sueño pensé en la tradición de la fuente del pueblo Caelestis y, sonriendo, me dije a mí misma "mi deseo se ha cumplido"

miércoles, 24 de julio de 2013

E-L"my boyfriend is an emo?" 6

Cap.6 Planes


Las voces de Malai y Destiny rebotaron por toda la habitación. Había olvidado que quedáramos en mi casa para hablar lo del domingo y ahora me vieron abrazada Blake, sin duda alguna voy a sufrir una avalancha de preguntas cuando él no esté delante.

Cada uno nos pusimos a un lado de la cama nada más verlas con la boca abierta. Tras unos minutos de silencio comencé a hablar.

-Bueno chicas, aquí está mi vecino, no hace falta que os presente ¿verdad?

No pasaron ni dos segundos y Malai ya se había abalanzado a Bruno

-¡Al fin puedo hablar contigo! ¿Así que tu eres Blake? ummm-Malai lo examinaba mirándolo de arriba a abajo repetidas veces- jo, eres más guapo de cerca, soy Malai estoy sentada tres asientos por detrás de ti, Elle nos ha contado algo sobre ti, ¡pero no te preocupes, sólo contó cosas buenas!

No me lo podía creer, me estaba muriendo de la vergüenza, Malai no paraba de hablar y cada cosa que decía tenía menos sentido que la anterior, miré a Destiny en busca de ayuda a lo que ella, con mucha paciencia y tranquilidad, se acercó a Malai y le tapó la boca para que se callara, dejando respirar al pobre Blake.

Bajé a por unas sillas para que se pudieran sentar mis amigas y pude observar la fiesta que tenía montada mis padres con los vecinos. Al parecer, el alcohol ya estaba haciendo su efecto. Cogí la primera silla, me giré y ahí estaba Blake, en frente de mí, extendiendo los brazos para que le diera la silla, como no quería molestarlo le dije que "no hace falta" pero le entró por un oído y le salió por otro ya que se encogió de hombros y cogió otra silla libre. 

Suspiré, era muy amable por su parte, aunque ya empezaba a ser una costumbre encontrarse todos esos gestos gratificantes que me hacían sentir tan bien. Subimos las sillas hasta la habitación y las pusimos enfrente de la cama donde nos sentamos Malai y yo, dejando las sillas para Blake y Destiny.

-Bueno, te explico por qué están aquí-dije empezando a explicarme pero Destiny, prediciendo que me iba a liar habló por mí.

-Íbamos a decidir un sitio para pasar el día mañana-se quedó unos segundos pensando- si quieres tu también puedes venir.

-¿¡COMO!?-dijimos a vez Malai y yo.

Blake nos miró molesto "¿Tanto fastidioso soy?". Las dos movimos rápidamente la cabeza de derecha a izquierda en sentido de negación "¡Nada de eso, nada de eso!"

-Es solo que nos sorprendió-dije yo en tono de disculpa.

Blake me miró durante unos segundos, apartó la vista y dejó asomar una pequeña sonrisa.

Poco a poco sentí como Blake se fue abriendo a Destiny  y a Malai, comenzamos hablando de los profesores, clases y alumnos del instituto y de como se sentiría con los distintos grupos que se habían formado en el colegio, parecía que le interesaba todo lo que le contábamos lo que me pareció muy adorable por su parte.

De repente Malai soltó un comentario vergonzoso de cuando empezamos el instuto:

-Y que no te importe hacer el ridículo, nunca vas a poder superar a Elle-dijo entre risas-como había hecho el primer año de instituto: ir con unos tacones de su madre, las perlas de su abuela todo para dar buena impresión y terminó cayéndose por las escaleras principales rodando. ¡Fue muy divertido!

La habitación se había llenado de risas, no aguantaba la vergüenza, "tierra trágame" susurré aplastando la cara contra un gran cojín para evitar que me mirasen. Aquel día fue el más patético de mi vida, y mis amigas lo recordaban cada dos por tres.

Malai había reído tanto que se le escapaban las lágrimas y, buscando un pañuelo, abrió el cajón de mi mesilla de noche donde había guardado la carta que recibí ayer, la encontró, la cogió y me preguntó qué era.

-Ni siquiera lo sé, me la enviaron ayer y hoy también me enviaron una exactamente igual.

-¿La abriste?-me preguntó Destiny.

-Pues la verdad es que no, no me atrevo.

La expresión de mis amigos era seria, me sentí como una niña pequeña a la cual le acaban de castigar, no sabía que hacer, así que silenciosamente fui rompiendo el sobre por la parte de arriba para coger el trozo de papel blanco que se encontraba en su interior.

-¿Qué es lo que pone?


"Estimada señorita Ritchmond

Nos complace decirle que ha sido admitida a nuestra residencia del libro. Hemos recibido diferentes borradores de algunas historias que usted misma ha escrito y nos encantó la forma tan sutil y completa que tiene de escribir.
Esperamos que acepte nuestros mejores deseos de que tenga un buen fin de semana en nuestra residencia donde conocerá a muchas personas talentosas como usted."

Atten. Señorita Mc.Glove
Subdirectora de la residencia
La habitación se quedó completamente en silencio, esto tenía que ser una broma, hacía mucho tiempo que no escribía y nunca había enviado ninguna historia ni nada parecido. Doblé la carta por la mitad y la rompí, nada mas tirarla me dirigí a mis amigas y les pregunté con un tono serio

-¿A qué ha venido esto?¿Creéis que me lo iba a tragar? ¿Qué le veis de divertido?

Destiny y Malai me miraron atónitas

-¿En serio piensas que hemos sido nosotras?-dijo Destny con sorpresa.

-Sois las únicas que sabíais que escribía, además está claro que todo lo que pone aquí es falso.

-Una cosa es que sea falo y otra es decir que te la hemos enviado nosotras, no tiene ni pizca de sentido

-Bueno, vale, tienes razón, no tiene sentido que me enviéis una cosa así, pero entonces...¿de dónde ha salido esta carta?

-Pensarán que eres tonta-dijo Blake serio- he leído por internet que hay un grupo de personas que están enviando cartas para que la gente vaya a todo tipo de residencias, spas, centros de masajes, etc para coger a la gente y pedir rescates por ellos a un alto precio. Al principio pensaba que sólo era un rumor, pero después de esto, ya no estoy tan seguro.

Eso me asustó, y mucho, ¿por qué de entre todas las personas que había en la ciudad me tuvieron que escoger a mí? mi familia tiene problemas económicos y no soy alguien tan valiosa, puede que por eso mismo me hayan escogido pero...¿cómo consiguieron tanta información mía?

La mano de Malai en mi hombro me volvió a sacar otra vez de mis pensamientos, pero la preocupación no se iba.

-Elle, ¿estás bien?

-Tengo miedo-dije con un hilo de voz.

-No te preocupes, estás con nosotros y no te van a raptar ni nada por el estilo, sólo tienes que ignorar la carta.

Asentí con la cabeza, tienen razón nadie me puede hacer nada si no voy a esa "residencia". Para quitarme este pesado sentimiento empecé a hablar del sitio al que deberíamos ir ya que después de tanto tiempo juntos, todavía no sabíamos a dónde ir mañana.

-Si puedo dar una opción, podemos ir al pueblo de donde vengo, no está muy lejos de aquí.

A todas nos pareció una fantástica idea, a mí sobretodo, incluso puede que llegue a saber más de Blake, lo que no estaría nada mal.

El día se estaba acabando, Malai y Destiny se fueron a sus casas mientras que Blake y yo escuchábamos como abajo recogían todo. Bajé la persiana de mi habitación y fui hasta la entrada de la casa para despedirme de Blake y de sus padres.

-Ana, Julio, ha sido un placer conoceros, me alegra teneros como vecinos-dijo María cogiéndose de la mano con su marido- hasta mañana.

-Un placer, nosotros también estamos encantados de teneros como vecinos-dijo mi madre despidiéndose- hasta mañana.

-Mañana nos vemos-dije despidiéndome de Blake.

-Sí-me dijo con una sonrisa y haciendo un gesto con la mano en señal de despedida.

Al entrar en casa me encontré con mis padres que querían saber todo acerca de Blake y yo, así que tomé asiento y con paciencia les conté todo, incluido nuestros planes para mañana.

-Parece un buen chico-comentó mi padre.

-ES un buen chico-aseguré.

martes, 23 de julio de 2013

E-L "my boyfriend is an emo?" 5

Cap.5 Reunión


-Kitty, Lala, Misha, Fifí, Misifú...¡Félix! No, espera, tu eres una hembra y ese es nombre de macho, ummmmm ¡esto se me da fatal!

Oí a mi madre que me llamaba desde la cocina, cogí a la gatita, cabía en la palma de mi mano, bajé y me dieron una carta. No sabía quien la enviaba, sólo ponía "para Elle". No la abrí, la dejé a un lado de la mesa y me senté en el sofá con mi madre y el animalillo encima de las piernas, acariciándolo mientras se acurrucaba cada vez más pegada a mí.

-Es preciosa-comentó mi madre-tan pequeñita y blanquita...

-Todavía no sé que nombre ponerle, ¿me ayudas?

-¡Claro! A ver, yo siempre quise tener una gatita y quería que se llamara Mimi

¡Mimi! un nombre corto, sencillo y muy fácil de recordar,"¡Me encanta!" 
Era perfecto, dulce como ella, a mi madre siempre se le dio bien eso de los nombres, tenía que haberle preguntado directamente y no haberme comido el coco con nombres que ni siquiera eran de hembra.

Cogí la carta, volví a mi habitación, me puse el pijama, guardé el sobre en el cajón de la mesilla de noche y, antes de acostarme, miré por la ventana. Blake tenía las persianas subidas y podía ver gran parte de su habitación: su cama, una estantería con libros, algunos pósters, su escritorio en el que él estaba haciendo los ejercicios de tecnología...¡Él estaba en la habitación! Me alejé del tragaluz por acto reflejo y bajé la corredera rápidamente, sería muy vergonzoso si me viera observando su cuarto desde mi habitación, además ¿por qué me acerqué a la ventana? ¡Es de locos! antes ni me asomaba y ahora voy ahí sin pensarlo.

Me acosté, necesitaba descansar ya que mañana me tenía que levantar pronto para ir a trabajar. 
Y así fue, el despertador me sonó a las 8:15. Con mucho sueño me fui levantando poco a poco, tomé una ducha bien fría para desperezarme, desayuné como una reina y me vestí con ropa cómoda: unos leguins grises por debajo de la rodilla, unos tenis viejos, una camiseta muy usada y una sudadera verde por si refrescaba ya que el día no venía muy bueno. Antes de salir miré por encima el puñado de cartas que vienen todos los días, casi todo eran facturas, una revista cutre que nos mandaban todos los meses por haber trabajado en una tienda de ropa, y otro sobre en el que sólo ponía mi nombre, idéntico al de ayer. Dejé todas las cartas donde estaban, cogiendo sólo la revista que nadie iba a leer y me dirigí a la panadería donde trabajo como empleada a medio tiempo por un buen sueldo.

Tras un rato bastante aburrido, ya que a esas horas no venía mucha gente, me quedé pensando en aquellas extrañas cartas. No quería abrirlas por lo que podrían contener pero me preocupaba que siguieran trayendo más. El sonido de la puerta me sacó de mis pensamientos, acababan de entrar Destiny y Malai y estaba segura de que no era para comprar exactamente.

-Buenos días, me gustaría una barra chapata y medio kilo de empanada de carne, a todo esto quisiera incluir uno de esos bollitos que tienen tan buen aspecto-dijo Malai con tono burlesco como si fuera una vieja estirada que venía a comprar.

-¿Está segura de que quiere todo esto?

-Pues la verdad es que sí, como mi madre sabía que iba salir con Destiny me encargó comprar esto-comentaba mientras me enseñaba una lista con las cosas que había pedido.

Le puse todo el encargo en una bolsa y le dije el precio, una vez pasado la "fase formal" empezamos a hablar como si estuviéramos en la calle.

-Oye,oye, mañana no tienes nada que hacer ¿verdad? ¿y si nos vamos a algún sitio?-propuso Malai

-¿A dónde?-preguntó Destiny sin mucho ánimo

Nos quedamos en silencio, la idea estaba bien pero estábamos escasas de imaginación. El reloj de la plaza daba la una, la hora en la que terminaba mi turno, fui al despacho a quitarme el delantal y a despedirme de mi jefe para irme con mis amigas a casa. En el cruce nos despedimos, quedando a las 5:30 en mi casa para hablar un poco más lo del domingo.

Llegué a casa muerta del hambre, mi padre estaba empezando a hacer una tortilla de patatas mientras que esperaba a que llegara mi madre de la revisión del médico. Me preocupaba que fuera sin compañía, pero es mayor y sabe cuidarse sola, mi padre ya hace bastante trabajando el doble que los demás en un tiempo reducido. Lo ayudé a terminar de preparar la comida, que por alguna extraña razón era mucha más que de costumbre, cuando iba a poner la mesa mi padre me dijo:

-Pon tres platos más, hoy tenemos invitados.

¿¡Invitados?! ¿¡No podía habérmelo dicho hoy por la mañana?! además,¿a quién invitaron? ¿y cuándo?
Había mil preguntas en mi cabeza que nadie podía contestar, no me atrevía a soltarle todo lo que estaba pensando en ese momento, así que respiré hondo, me calmé y pregunté

-¿A qué hora vienen?

-A las dos y media

-Y son las...

-Dos-interrumpió mi padre

Media hora, ¡Sólo media hora para prepararme! Daba igual quién fuera, no podía presentarme a unos invitados con las pintas del trabajo. Puse los tres platos que faltaban junto con los vasos, las servilletas y los cubiertos para dirigirme como una bala a mi habitación. Me puse unos pantalones cortos vaqueros blancos con un jersey de cuello barco gris, unas Converse blancas y el pelo lo arreglé en una trenza de espiga.

Con todo, ya eran las dos y cuarto, hora en la que mi madre llegó del médico.

-¿Qué tal la revisión?-preguntamos mi padre y yo a la vez

-Horrible, como siempre, ese estúpido doctor estuvo interrogándome durante una hora con cosas que son obvias para que después me torture soplando a una maquinita.

-Mamá... es normal que te pregunten tus hábitos de vida, sólo quieren saber si estás haciendo las cosas bien, y la espirometría es para saber cómo va tu capacidad pulmonar.

-Hija mía, ¿cuántas veces te he dicho que no me repicles? Además, soy tu madre y si te digo que allí lo único que hacen es torturar me, lo hacen.

-Mamá eres una exagerada.

Mi madre me iba a responder con alguna de sus locas contestaciones de cuando sale del médico, pero el ruido del timbre la interrumpió.

-¡Ah! deben de ser los vecinos.

Me quedé de piedra, ¿mi padre acababa de decir "vecinos"? Lo que significaba que... En ese momento mi papi abrió la puerta y lo pude ver: Blake junto con sus padres estaban entrando por la puerta de mi casa. 
Estaba empezando a ponerme nerviosa, un chico que tiene su habitación en frente, que va en mi  misma clase y que gracias a él conseguí a mi gatita esté pasando al salón como un invitado no es una de las cosas más normales que hayan pasado en mi vida. Mis padres se presentaron a los de Blake, entre hombres con un fuerte apretón de manos y entre sí con dos besos, uno por cada mejilla. Bruno se encontraba al lado de sus padres, recto, callado y paciente iba vestido como una persona normal, un jersey azul gastado algo holgado, unos vaqueros bastante sueltos oscuros y Converse grises, no estaba pintado, el flequillo no le tapaba el ojo derecho y lo único que conservaba de su anterior look eran los dos pirceings que tenía debajo del labio.

Por alguna razón no me gustaba, no era el Blake que había conocido hace dos días, parecía otro chico cualquiera. Mi padre me agarró por los hombros y me presentó:

-María, Alejandro, esta es mi hija Elle-dijo mientras me señalaba a lo que yo hice una pequeña reverencia con una sonrisilla para que no se notara el nerviosismo y la decepción que me comían por dentro.

-¡Ah, si a ti ya te conocía! de las galletas y la conversación que tuvimos ayer-dijo María, madre de Blake muy contenta.

Mis padres me miraron fijamente con una expresión en sus ojos que me pedían respuestas, algo en lo que se fijó rápidamente María que comenzó a hablar.

-¿Acaso no lo sabíais? La habitación de vuestra hija coincide que está justamente en frente de la de mi niño-dijo mientras cogía a Blake por un brazo y lo adelantaba un poco para que mis padres pudieran verlo bien, se notaba que estaba muy avergonzado y creo que no se sentía cómodo llevando esa  ropa-vamos Bruno, preséntate.

-E-encantado, como acaba de decir mi madre me llamo Bruno.

-¡Vaya! encantado, eres joven como mi hija, ¿cuántos años tienes?

Vi una expresión de sorpresa en la cara de Bruno 

-Esto... tengo 17

-¡Anda, como mi hija!

-Si... claro, por algo vamos juntos en clase.


Se hizo el silencio en la sala, la comida se enfriaba, no sabía a donde mirar, de repente sentí tensión en el ambiente ¡y todo por no habérselo comentado a mis padres! soy una persona horrible, debió verse en mi cara porque mi madre vino en mi rescate.

-Bueno, supongo que tendréis hambre, por favor sentáos a la mesa.

Todo estaba preparado, la tortilla sólo era el entrante, había un pollo entero asado con la salsa especial de mi padre que llevaba mil ingredientes y sabía de maravilla.

Todos empezaron a comer, la comida estaba buenísima y la conversación llegó con halagos y secretos de chefs, me alegró que se fuera aquella tensión del ambiente. La verdad es que los padres de Blake son muy amables, simpáticos y con salidas muy ingeniosas, todavía no sé dónde sacó esa personalidad tímida y cubierta, en la comida solo abría la boca para comer y responder con frases cortas, pero agradables y suaves a preguntas que le hacían mis padres. Ahí estaba el Blake que yo conocía, el que a mí me parecía interesante.
Después de comer y tomar la famosa tarta de queso de mi madre, nuestros padres se quedaron haciendo la sobremesa mientras que sacaban una botella de vino de reserva, cualquiera que los viera diría que son amigos de toda la vida. Como no podía dejarlo sólo invité a Blake a mi habitación el cual vacilando un poco al final acepto.

-Ponte cómodo, siéntate en la cama si quieres.

Y él , como buen perro, me obedeció sin rechistar. Ya eran las cuatro y media, faltaba una hora para que Destiny y Malai llegaran, supongo que a esa hora Blake ya se habrá ido, si no sería un poco incómodo tenerlos en la habitación. 
Pasamos un rato callados, yo tenía miedo de hablarle ya que al fin y al cabo no le nombré a mis padres, una cosa muy grosera por mi parte, supongo que le habrá sentado mal, a mí por lo menos me sentaría. Su voz me sacó de mis pensamientos que en ese momento eran una auto tortura.

-¿Tan horrible soy como para no ser nombrado? ¿Acaso he hecho algo que te moleste?-noté tristeza en su voz y en su mirada gacha, era un chico sensible, más de lo que me imaginaba.

-¡No no no! ¡Ha sido todo un malentendido!-dije rápidamente intentando explicarme de mala manera.

-Entonces sí has hablado de mí con tus padres.

-Bueno... la verdad es que... no.

Volví a ver una expresión de decepción en su cara, por lo que más quería en el mundo tenía que explicarme para que no siguiera así, no puedo caer le mal a mi vecino sin casi habernos conocido.

-Escucha... no es fácil de explicar, no le hablé de ti a mis padres no porque me caigas mal o hayas hecho algo que me haya decepcionado, todo lo contrario: eres una persona muy agradable, me gusta ver tu expresión tímida cuando tu madre habla por ti; caminar contigo en silencio es muy reconfortante porque sé que no estás enfadado, si no que disfrutas de lo que tienes alrededor al igual que yo; me gusta escuchar tus salidas directas, logicas, claras, suaves e inteligentes; me gusta ver tu sonrisa que es preciosa. No se nada de ti pero aún así me siento muy bien cuando estoy a tu lado y tengo la esperanza de que poco a poco te vayas abriendo a mí y nos contemos como buenos amigos nuestras penas, pensamientos, sentimientos, alegrías y emociones. La razón por la que no le hablé de ti a tus padres es porque con la gatita, la enfermedad de mi madre, las facturas... casi no tenemos tiempo de hablar entre semana, iba a hablar de todo lo interesante que había pasado en el instituto esta semana hoy a la comida, pero apareciste de repente y no pude hacer nada. Perdona si te hice sentir mal, no era mi intención.

Blake volvía a tener esa mirada penetrante, como si me estuviera escaneando o algo por el estilo para saber si mentía, al poco tiempo se acomodó en mi cama cogiendo uno de los cojines que tenía al lado, apartó la vista de mí, y mirando a la nada dijo:

-Ahora tengo más cosas que contar de ti a mis padres.

-¿Ha...hablas de mí con tus padres?-me cogió completamente de sorpresa, creo que incluso me ruboricé un poco de la vergüenza.

-Claro, al fin y al cabo eres mi compañera de clase que está en la ventana e en frente-dijo con una sonrisa- y también la primera amiga que tengo aquí.

Eso me llegó al fondo, casi sin conocerme que ya haya decidido convertirme en su amiga me emocionó. Intenté que no se notara mucho así que me acerqué hasta la cama:

-Pues que sepas que este estilo no te va para nada, me gusta mucho más el Blake que vi estos dos días atrás-dije mientras le volvía a colocar el flequillo delante del ojo derecho- ¡Este si que es el Blake que conozco!

Sorprendido, tardó unos minutos en comprender lo que acababa de hacer y, con una sonrisa de oreja a oreja me abrazó y susurró al oído un "gracias...por comprenderme".

Justo en ese momento alguien abrió la puerta de mi habitación.

sábado, 20 de julio de 2013

Trailer Fanfic

Después de pasarme algunos días con una loca idea en la cabeza terminé haciendo un trailer para el fanfic, aprovechando las imágenes que iba guardando para describir a los personajes.

Y así es como surgió este pequeño trailer, espero que os guste:3

Aquí el Link

E-L "my boyfriend is an emo?" 4

Cap.4 Primer día

Me sorprendí al ver al chico que había conocido hace escasamente una hora en la ventana de la casa de al lado. Me quedé sin habla, no me esperaba para nada verlo allí y él parecía estar igual que yo.

-¡A-anda! si es la chica de la gatita ¿qué tal está? ¿Encontraste a algún dueño?

Reaccioné lo más rápido que pude y con una sonrisa le respondí:

-Sí, y la tienes en frente, al final me puedo quedar con ella.

Vi como aparecía una expresión de felicidad y alivio en su rostro, al parecer le gustan mucho los gatos.

-Eso es genial, muchas gracias, esto... ¿Tu nombre es?

-Elle, me llamo Elle Ritchmond-dije sonriendo, fue gracioso, ya era la segunda vez que hablábamos y todavía no sabíamos ni el nombre del otro.

-Encantado, a mí la gente me conoce como Blake.

¿Le conocía? ¿Entonces ese nombre no era el suyo en realidad? Mis dudas desaparecieron al instante porque su madre entró en la habitación sin  llamar con un montón de prendas que dejó encima de la cama diciendo "Bruno, coloca bien la ropa en el armario". Tras decir eso, se dio cuenta de que yo estaba en la ventana de en frente y se puso junto su hijo y habló conmigo desde la cristalera de su hijo.

-¡Anda, si es la chica de las galletas! ¿Ya conoces a Bruno? Espero que os llevéis bien porque mi pequeño no conoce a nadie de por aquí y eso de hacer amigos no se le da nada bien, ¿a qué instituto vas?

Era gracioso ver esa escena: una madre que quiere con locura a su hijo intentando hacer amigos por él y el muchacho completamente avergonzado con la cabeza gacha para que no viera lo ruborizado que estaba. Respondí a las preguntas de la mujer intentando aguantar la risa para no dar una mala impresión:

-Si, nos conocimos hoy por casualidad y yo también espero que podamos llevarnos bien, a todo esto yo voy al instituto Allende.

-¡Menuda coincidencia Bruno va a empezar las clases allí también! Eso es genial, por favor esto...¿Ella?

-Elle, me llamo Elle

-Eso Elle, intentaré no confundirme la próxima vez, por favor cuida a mi niño y procura que no se meta en muchos líos.

Me estaba costando aguantar al risa, su madre era muy graciosa y estaba llena de vitalidad, era muy cómico ver a Blake que tenía rojas hasta las orejas e intentaba ocultar su rostro bajando la cabeza. Al ver a su hijo así, la madre de Bruno soltó un "ups" y se fue de la habitación sin decir ni una palabra, creo que se dio cuenta de que lo estaba avergonzado.

Ya no sabía que decir, Blake seguía mirando al suelo, en verdad era una persona tímida y su madre en ese aspecto no lo había ayudado en absoluto, el silencio era cada vez más incomodo así que decidí alejarme de la ventana y dejarlo solo, pero justo cuando iba a bajar la persiana escuché un "No digas mi nombre en el instituto" mientras que me miraba con ojos penetrantes. Asentí con la cabeza un poco nerviosa, no había visto una mirada como esa en mi vida y un extraño sentimiento recorrió todo mi cuerpo. Cerré la persiana y empecé a preparar las cosas para mañana, por alguna extraña razón todavía sentía la penetrante mirada de Blake, como si pudiera ver a través de la ventana y me estuviera siguiendo. Bajé a cenar algo y me acosté en cama para ordenar mis pensamientos: había conocido a un chico que protegía una gatita la cual terminé siendo su dueña y vecina de aquel muchacho un tanto especial, "¿qué más pasará de ahora en adelante?" fue lo último que pensé antes de quedarme dormida.

A la mañana siguiente me levanté con tiempo de prepararme con tranquilidad, arreglé mi pelo en un moño del que caían unos pequeños mechones que escondían mis orejas, me puse una camisa roja de cuadros abierta con una básica blanca por debajo, unos pantalones ceñidos vaqueros oscuros y unas Converse rojas. Tras desayunar unas tortitas que mi padre había preparado alegremente, cogí la mochila le di un beso a mis padres y salí de casa. Me encontré con Blake nada más pasar la puerta de la entrada, iba vestido con una camiseta pegada morada, unos vaqueros pitillos negros con salpicaduras color grises y unas Vans negras. Su flequillo largo le tapaba el ojo derecho al igual que ayer, haciendo destacar el izquierdo que tenía por la parte de abajo una gruesa capa de lápiz negro. Para no tener el mismo silencio incómodo que ayer empecé a hablar.

-Buenos días Blake-dije sonriendo.

-Buenos días.

-Que sepas que la gatita está muy bien, aunque todavía no sé que nombre ponerle.

-Encontrarás alguno

La conversación no era muy fluida, no sabía que decir así que empecé a caminar, pero a los pocos pasos paré me giré y me di cuenta de que también llevaba la mochila por lo que hoy debía ser su primer día de clase.

-¿Preparado para entrar en Allende?-dije con curiosidad

-Supongo que sí.

-¿Vas andando o en autobús?

-Prefiero caminar, me gusta disfrutar de días claros como el de hoy.

Ese comentario me alegró, ya no iba sola de camino al instituto y teníamos otra cosa en común: nos gusta disfrutar de las cosas que nos rodea. En verdad es un placer estar con Blake, es callado y tímido pero cuando habla dice cosas muy agradables, su voz es grave pero delicada, me hace sentir como si estuviera flotando, es una sensación muy  placentera al igual que el aura que desprende, aunque no hable noto que está a mi lado y de alguna manera me siento protegida.

El camino se hizo más corto que de costumbre, al llegar al colegio vi como todos nos miraban, bueno en realidad miraban a Blake, le enseñé las instalaciones más importantes y lo llevé hasta la sala de profesores donde tenía que ir para entregar unos papeles de última hora. Me despedí de él allí y en nada me encontré con Destiny y Malai, las dos con una cara de querer saber todo con máximo detalle. Como aún quedaba un rato para que empezaran las clases decidí desenbuchar.

-Bueno bueno Elle, creo que ya sabes lo que te toca ¿no?-dijo con mirada asesina Malai- ¿Ese es el chico nuevo? ¿y qué hacías tú con él? ¿Acaso le conoces?

Les conté el encuentro del gatito y la increíble coincidencia de que podía ver su habitación desde la ventana de mi cuarto.

-¿Y cómo es? Quiero decir... se nota que es emo, ¿pero se comporta igual que los del instituto?-preguntó Destiny

-Es callado y tímido, pero... hay algo extraño, es bastante cautivador... de alguna manera, me gusta hablar con él.

-La verdad es que no te entiendo, parece que te contradices, ¿si es callado cómo te puede gustar hablar con él?

-Es extraño-fue lo único que pude decir.

-Puede que sea extraño pero lo que no puedes decir es que no esté mal, es muy mono ¿no crees?-dijo Malai con mirada picarona- aunque no lo veo tu estilo, lástima los emos son un poco difíciles de tratar, nunca sé de lo que están hablando.

-Puede que Elle consiga que se abra a ella, al fin y al cabo ha hablado más con él que cualquiera de todo el instituto, y eso de ser vecinos ayuda bastante-empezó a calcular Destiny- hay que mirar todas las opciones.

-Oye que estoy delante, no intentéis nada raro y menos de juntarme con él que os conozco.

-Mira que eres aburrida-dijo Malai mientras iba de camino hacia el aula porque la campana anunciaba el comienzo de las clases.

Al entrar, el profesor presentó a Bruno que le corrigió llamándose a sí mismo Blake, se sentó dos asientos delante de Destiny por lo que podía verlo perfectamente. Durante las clases alguna que otra vez desviaba la mirada hacia su asiento y me sorprendía lo concentrado que estaba en las clases, parecía cómo si nada le pudiera sacar de su mundo en el que hacía operaciones, analizaba frases, etc. Cuando el profesor le mandaba salir a la pizarra para corregir algún problema él lo hacía sin ninguna dificultad con una respuesta correcta por supuesto. Era un alumno brillante. 

Las clases terminaron así que decidí irme rápido para casa, mañana era sábado y tenía que descansar bien esa noche para conseguir toda la energía que mi trabajo requería. Al salir del instituto me encontré con Blake que quiso ir conmigo hasta casa.

-¿Qué tal tu primer día?

-Normal.

-Espero que te lo pases bien aquí.

No me contestó, estaba mirando para el suelo mientras caminaba por lo que pensé que había dicho algo malo, pero al rato giró su cabeza para mirarme y me lanzó una pequeña sonrisa y un "gracias" en forma de susurro. No sabía que decir ni qué hacer, me pilló completamente desprevenida, tenía una sonrisa preciosa que le iluminaba la cara, quería volver a verla pero no me atrevía a pedírselo de nuevo.

Llegamos a casa en nada y allí me despedí de él con un "hasta mañana" que me devolvió de la misma forma. Tras hacer los deberes fui hasta el frigorífico en el que me di cuenta que había una pequeña lata dorada con una especie de paté de sardinas o algo así, lo cogí y vi que era para la gatita que en ese momento apareció en la cocina. Guardé la lata otra vez en la nevera, me acerqué al felino, me agaché y le pregunté "¿Qué nombre te ponemos?"

miércoles, 3 de julio de 2013

E-L "my boyfriends is an emo?" 3

Cap.3 Regalo

Dejé que el despertador sonara y sonara, no tenía fuerzas para levantarme y poco a poco me volví a quedar dormida, hasta que mi padre entró en la habitación apresurado diciéndome que me levantara de una vez.
Me preparé rápido, tuve suerte de que había dejado la ropa preparada el día anterior, me la puse y arreglé el pelo a la máxima velocidad posible, bajé cogí una tostada que había preparado mi padre junto con la mochila y me fui.

Llegué justo a tiempo, ya que el timbre estaba sonando cuando entré en clase y el profesor entró detrás de mí. <<Por los pelos>> pensé, y al ver la cara de mis amigas supe que ellas estaban pensando lo mismo. 

Las clases pasaron muy lentas y agobiantes, los ojos se me cerraban por el sueño que tenía. La noche anterior no pude dormir nada y el cansancio se apoderaba de mi poco a poco.

Cuando todas las clases terminaron, decidí ir directamente a casa, pero al salir empezó a llover: "Genial, hoy no es mi día" pensé para mí. Me refugié debajo de la entrada de una panadería a la que suelo ir a menudo y tuve la suerte de que el dueño me conocía y me prestó un paraguas.

De camino a casa me encontré con un muchacho de mi edad que estaba de rodillas en el suelo, mirando atentamente a una caja que estaba cubriendo con su paraguas mientras que dejaba que la lluvia le empapara. Tenía curiosidad por saber que era lo que tenía protegiendo, pero la vergüenza y el miedo de acercarme me superaba, por lo que sólo me quedé mirando a cierta distancia. No sé si fue mi presencia, pero el chico se giró lentamente hasta cruzar una mirada con la mía; su cabello negro como el carbón caía por su cara y tapaba su ojo derecho dejando al descubierto su ojo izquierdo de un color azul penetrante en el que le notaba los restos de la pintura negra que se había desvanecido con la lluvia. Tenía la nariz grande y, debajo del labio inferior, dos piercings blancos uno a cada extremo de la boca. Vestía con una sudadera negra, pantalón de tubo de un color muy oscuro y unas Converse rojas, a juego con sus muñequeras con rayas negras. Mirase por donde mirase, era un emo.

Intenté decir algo, pero las palabras no salieron, agaché la cabeza para ocultar mi rostro y me marché para casa, aunque un maullido me paró, me giré y pude ver que dentro de la caja que estaba protegiendo el muchacho había una cría de gatito, blanca como la nieve y tan frágil como una figurita de cristal. No pude resistirme y me acerqué a toda velocidad a la caja y empecé a tocar al gatito, ignorando al chaval que tenía al lado, hasta que empezó a hablarme.

-Te... ¿Te gustan los gatos?

Me giré sorprendida hasta verlo, ahora mucho más cerca y tímidamente le contesté "me encantan"

-¡¿En serio?!-paró un momento para pensar- S-se que esto va a sonar raro pero...¿podrías llevártelo a casa? yo no puedo porque mi madre es alérgica y si la dejo con esta lluvia puede enfermar.

Me quedé callada, se nota que adora a los gatos. A mi madre siempre le han gustado y mi padre nunca ha dado pruebas de disgusto, además si no recuerdo mal una vez me dieron la oportunidad de tener uno, pero siempre me ha preocupado la salud de mi madre y un animal en casa la puede empeorar, aunque...

-No estoy segura si podré quedarme con ella pero...-saqué mi móvil y le hice una foto, después la cogí y la acurruqué en mi chaqueta para que no tuviera frío- la llevaré y se quedará esta noche conmigo, ¡es tan linda!

Vi asomar una sonrisa del chico lo que me hizo sacar otra a mí, miré el reloj y ya habían pasado más de las 18:00 por lo que me fui directamente a casa dándole un "gracias" al muchacho que acababa de conocer. 
Lo primero que hice al llegar a casa fue coger unas toallas para secar a la gatita y darle un poco de leche, la pobre estaba hambrienta. Poco después vino mi padre leyendo el periódico y, al ver a la gatita, se le alumbró la cara y no paró de acariciarla hasta que mi madre lo interrumpió

-¿De dónde salió este gato?

-Lo abandonaron en la calle y... bueno, lo traje, se que no nos lo podemos quedar pero ¡sólo será esta noche!

Vi que aparecía una sonrisa en la cara de mi madre

-¡¿Pero que es eso de que no lo podemos tener?! ¡si es una hermosura!

-Pero... tu enfermedad...

-Cariño, que tenga una lesión en los pulmones no significa que no puedas tener al gato, no soy alérgica a nada y mientras que recojas bien el pelo que pueda dejar suelto y lo mantegas limpio no hay problema, ademas ¡sabes que me encantan los gatos!

No pude contenerme y abracé a mi madre con toda la felicidad del mundo, era impresionante, ella también sonreía con mucha felicidad, hacía tiempo que no la veía así. Aunque esto suponga un gasto económico más, pienso usar el dinero que gano trabajando los fines de semana en la comida, arena y demás.

-¡Ah! y mamá, es gata-dije echándole una sonrisa

Subí a mi habitación mientras dejaba que mis padres jugaran con la gata, el día no había sido malo de todo y la lluvia empezaba a cesar, me acerqué a la ventana para poder ver los primeros rayos de luz que se colaran por las nubes, pero algo hizo que me fijara más en lo que tenía enfrente.

E-L "my boyfriend is an emo?" 2

Cap.2-Vecinos

Como todos los días, el despertador sonaba a las 6:30 de la mañana. Lo apagué, me froté los ojos, y fui desperezándome poco a poco mientras salía despacio de cama. Me puse las zapatillas, me acerqué al tocador y me miré al espejo. Tenía unas pintas horribles: mi pelo castaño,largo, sedoso y algo ondulado ahora mismo se encontraba completamente enredado y despeinado; mis ojos color miel casi no se veían porque los párpados me pesaban y solamente se veía normal mi nariz: pequeña y redondita y mis labios grandes y carnosos.
Fui hasta el baño para darme una ducha y así poder despertarme, me gustaba sentir las gotas de agua fría rebotar en mi cabeza y el tacto de la espuma en mi cuerpo por las mañanas me revitaliza. Una vez que salí del baño despierta, me acerqué al armario para escoger la ropa que me iba poner y opté por una camisa color canela con una chaqueta de punto blanca a juego con mis All Star y unos pantalones color tostado. Una vez vestida bajé a desayunar. Nada más abrir la puerta sentí el olor del café y las tostadas que preparaba mi padre todos los días a las dos mujeres de la casa. Llegué a la cocina y me senté a la mesa:

-Como siempre, delicioso- le dije a mi padre mientras cogía una tostada y untaba mantequilla sobre ella.

-Come mucho que necesitas energías- dijo mi padre cuando pasó detrás de mí para coger la leche y darme un beso en la frente.

Mi madre bajó poco después mirando el correo que venía todas las mañanas, se veía en su cara agobio mientras leía rápidamente el contenido que traían las cartas.

-Facturas, deudas y más facturas-dijo susurrando. Tenía ojeras, lo que significa que el medicamento no mejoró su estado y no pudo dormir nada, ahora que lo recuerdo, antes de quedarme dormida escuchaba la tos de mi madre y no sonaba nada bien.

Cuando terminé volví a mi habitación, tenía que preparar la mochila y apurarme si no quería llegar tarde, al bajar me acerqué hasta la cocina y le dí un beso a mi padre y cuando me acerqué a mi madre le di un beso muy fuerte en la mejilla y le susurré al oído un "no te preocupes, saldremos de esta" ella me agarró la mano, me sonrió y me dejó ir.

El instituto queda algo lejos de donde vivo, aunque podría coger el autobús pero prefiero ir andando sobre todo cuando hay días de primavera tan agradables como el de hoy. Al llegar a la escuela, vi a Destiny sentada bajo un árbol leyendo. Me gusta ver a Destiny leer, se nota que disfruta mientras tiene sus preciosos ojos verdes mirando páginas y páginas, es divertido ver como sus grandes labios van cambiando de posición a medida que la historia que lee va cambiando y su cabello corto y trigueño se mueve al compás de la brisa que sopla inesperadamente. 

Me acerqué a ella, interrumpiendo su lectura, pero parece que esta vez no le importó demasiado:

-Tienes suerte de que ya haya leído el libro y que sepa lo que ocurre al final, si no en estos momentos estarías muerta-dijo riéndose mientras se levantaba porque la campana estaba a punto de tocar- Anda vamos.

Yo también me levanté y, de camino a clase tuve la mala suerte de encontrarme con Paris que me miró con desprecio y empezó a meterse con mi imagen mientras se reía escandalosamente e iba abriéndose paso entre los demás.

-Vamos, como si me importara lo que dijera esa- dije mientras entraba en clase y me sentaba en mi sitio que estaba en la tercera fila al lado de la ventana. Destiny se sentó en su pupitre que se encontraba al lado del mío y empezamos a charlar mientras no venía el profesor.

En un momento de la conversación Malai apreció detrás de nosotras dándome un susto terrible que se fue al ver su lindo rostro: me encantaban sus ojos achinados, su boca fina, y su pelo largo, liso y castaño oscuro que le llegaba hasta la cintura y su flequillo a un lado que a veces le tapaba el ojo derecho. Iba vestida con una chaqueta verde que le había enviado su tía de Tailandia y un fular blanco con lunares verdes a juego con la chaqueta, Malai siempre lleva fulares, todas las estaciones del año.

-Tengo noticias frescas-dijo en tono bajo. Destiny y yo nos acercamos a ella para que nos contase sin que los demás se enterasen- Al parecer va a venir un alumno nuevo a nuestra clase.

Era bastante increíble, ya estábamos a mitad del segundo trimestre y no era muy común que el centro dejara que un nuevo estudiante viniera así como así.

-¿Y como sabes eso?-preguntó Destiny sin llegar a creerse mucho lo que dijo su amiga, ya que a Malai le gustaba mucho hacer bromas.

-Esta vez me enteré de pura casualidad, como sabéis, tenía que entregar en dirección las materias opcionales que tenía que entregarle ayer al tutor, ¿os acordáis?-Destiny y yo asentimos con la cabeza- Bueno, pues como jefatura de estudios está al lado de dirección, al salir pude escuchar que "todo estaba en regla y que el alumno podría ingresar lo antes posible". No pude escuchar más porque un profesor estaba a punto de salir de la sala así que me fui rápido sin que nadie me viera, pero algo es algo.

La historia era bastante razonable, así que no había razón para poner en duda lo que había dicho. El profesor llegó poco después y empezamos la clase como siempre, a veces miraba por la ventana para desconectar durante unos pocos segundos y después volver a atender.

La campana sonó y las siguientes horas de clase siguieron lentas y aburridas hasta que llegó el momento de irse cada uno a su casa, pero justo en el momento en el que me iba, el tutor me llamó para terminar unas tareas que tenía que hacer como delegada, así que le dije a mis amigas que se fueran sin mí. Después de ordenar un montón de papeles, firmar algunos documentos para el consejo estudiantil y actualizar el calendario, tuve que hacer mi último recado: llevar las faltas de asistencia al director. Entregué los papeles y me fui lo más rápido posible a casa ya que se había hecho bastante tarde.

Al llegar a la puerta de mi casa me fijé que en la casa de al lado había algunas luces encendidas, lo que me sorprendió porque desde hace 5 años no vivía nadie ahí. Entré en casa y lo primero que vi fue a mi madre preocupada y con una caja de galletas caseras que todavía estaban calientes:

-¿Donde estabas?-dijo preocupada-¡has tardado mucho en venir hoy!

-Estaba terminando unos trabajos que tenía como delegada-le respondí con tranquilidad.

-¡La próxima vez acuérdate de avisarnos!-dijo dándome la caja de galletas.

-¿y esto para qué es?

-Para que se lo des a los nuevos vecinos en forma de bienvenida.

No me quedaba más remedio que ir y darle la maldita caja a los habitantes del lado. Se me daba muy mal hablar con gente que no conozco, y  mi madre lo sabía, así que seguramente lo hizo a propósito.

Llegué a la puerta vecina y timbré dos veces. Al momento, me abrió una señora de unos 40 años, pelo negro recogido en un moño y vestida con ropa casual y cómoda, con un delantal puesto, seguramente era la señora de la casa.

-Hola, buenas tardes, mi nombre es Elle Ritchmond y soy la vecina de al lado-dije con voz temblorosa y muy nerviosa-esto es para vosotros, como regalo de bienvenida.

La mujer aceptó la caja y me regaló una sonrisa preciosa dirigiéndome un dulce "Gracias" para volver a entrar en la casa, antes de cerrar me dijo "yo también estoy encantada".
Me sentí muy bien, como si hubiera hecho una gran acción, luego entré en casa y me dirigí directamente a mi  habitación y empecé a sacarme la chaqueta y a preparar la mochila para mañana. Cuando terminé fui hacia la ventana para bajar la persiana porque ya era de noche pero, en ese momento pude ver como alguien encendía las luces de la habitación de la casa de al lado y vi a un chico entrar, no me fijé mucho porque fue casi como un acto reflejo: lo vi y me agaché rápidamente para que él no me viera y poco a poco, desde el suelo de mi habitación, empecé a bajar la persiana.

"Así que un chico tiene su cuarto frente al mío" pensé en ese momento recordando lo que acababa de ver "Elle, a partir de ahora tienes que tener más cuidado" me dije a mi misma.

E-L "my boyfriend is an emo?"

Cap.1- Rutina

Hola a todos, Mi nombre es Elle Ritchmond y soy una estudiante de 17 años. Soy una chica normal, alguien a quien le gusta ir arreglada a todas partes, ayudar a la gente porque me hace sentir útil. Las personas mayores me fascinan, pienso que tienen tanta experiencia en la vida y que se podría aprender tanto de ellos... bueno, también me gusta estar con gente de mi edad, aunque hay que ser cuidadoso porque puedes encontrarte con alguien que sólo le intereses por los cotilleos o, simplemente, que no te soporte sin ninguna razón. No me gusta la clase de persona que critica a los demás sólo por sus apariencias y que se creen mejor que otras por tener unos papis ricos, como Paris. Creo que me estoy adelantando, mejor empiezo por el principio.

Llevo en este instituto 5 años y las cosas son fáciles de comprender. Todos los alumnos están divididos en grupos: están las personas normales, como yo. Después están los raperos, los rockeros, los de artes, los de cultura, los cerebritos, los emos, los pijos... Cada cual con su "líder" por así decirlo.

Paris es la líder del grupo de los ricos, la persona más arrogante y asquerosa que te puedes imaginar. Es capitana de las animadoras, se piensa que es tan guapa como una modelo, que puede usar a la gente como y cuando quiera, y si alguna vez las cosas no salen como quieren, saca su tarjeta de crédito para arreglarlo como sea.

Paris tiene un hermano mellizo, Robert, que es como su perrito faldero, siempre anda detrás de ella "consolando" a las personas que su hermana hiere. Pero no os dejéis engañar, es tan asqueroso como Paris, o incluso peor, porque todas las idea malvadas que pueda tener su hermana han pasado primero por su cabeza, así que si el plan sale mal, Paris se lleva el marrón y él se sale de rositas, pero si funciona, él también se lleva parte del mérito. Casi todos los integrantes del grupo de los pijos se creen que están a un nivel superior por llevar ropa de marca, algo que sinceramente no soporto, por eso digo que son asquerosos.

Después están los grupos individualistas: los rockeros, que andan a su rollo y a veces dan pequeños conciertos de rock en los recreos; los raperos, que están en el mismo plan que los rockeros; los cerebritos, que siempre se adueñan de las clases o la biblioteca para dar sus "reuniones de estudios avanzados";los de arte, que le dan vida y color al instituto; y, por último, están los emos. En este grupo me quiero parar un poco más porque, en mi opinión, os interesarán bastante. 

Son un grupo bastante pequeño comparado con los otros y están completamente marginados. El grupo de los ricos se meten con ellos y los miran con cara de asco, no es la primera vez que veo sus taquillas pintadas y notas que les dejaban diciendo que no deberían de estar aquí. Hay gente que dicen que en ese grupo lo único que hacen es juntarse para hablar de sus penas, cortarse las venas y planear diferentes formas de suicidio. A mí eso me parece una tontería muy grande y no creo que lo hagan. Vale, son diferentes y destacan por encima de los demás, pero la gente no tiene derecho de tratarlos así. 
A veces, me gustaría hablar con ellos, me parecen un tipo de personas muy interesantes, me gustaría saber su forma de pensar, de ver el mundo y así no ser tan ignorante como los demás.

Y... bueno ¿qué hay de mí? yo estoy dentro de grupo más grande: el de los "normales". Soy una chica estudiosa de 17 años que pasa desapercibido por su vida escolar, suelo ser delegada de clase porque, según mis compañeros, soy muy responsable. La gente dice que me comporto como una vieja: no coqueteo con los chicos, prefiero hablar de temas que valgan la pena, no suelo salir mucho porque me quedo en casa estudiando, ayudando a mis padres en casa o trabajando, no bebo, fumo ni me drogo... vamos, una persona responsable y con cabeza. La verdad es que lo tengo que ser por obligación: mis padres no están pasando por un buen momento,tanto económico como de salud. Mi madre está enferma, tiene una lesión grave en los pulmones, aunque por ahora está bastante bien, debemos estar siempre atentos a su salud.
Tengo dos grandes amigas que han estado conmigo desde los primeros años de mi vida, sus nombres son Destiny y Malai.

Destiny es hija de una dependienta del centro comercial más grande de la ciudad, aunque me ha contado que su madre de joven quería ser escritora y que incluso escribió un libro, aunque nunca lo llegaron a publicar. Al parecer, el sueño de su madre, es que algún día lo publiquen, que está lleno de sus memorias de cuando tenía nuestra edad. Su padre es director de una empresa de anuncios, siempre anda muy ocupado por lo que no pasa mucho tiempo con ella, pero es una persona muy amable, servicial y atenta que en cuanto tiene tiempo, lleva a su madre y a Destiny a las montañas, a lagos, bosques, etc. Yo creo que Destiny es una mezcla exacta de los dos: tiene la pasión de los libros de su madre y el amor hacia la naturaleza de su padre. Eso sí, desenvolvió por sí sola el arte de la pintura que, según ella, lo había heredado de su tatarabuela.
Por otra parte, la personalidad de Destiny es algo difícil de comprender: suele ser bastante tranquila, siempre con algún libro en la mano que lee en cualquier sitio y en cualquier lugar, a veces está tan sumida en la lectura que ni nos escucha, pero también es alguien a la que le gusta los cotilleos, y suele discutir con Malai porque las dos tienen ideas muy diferentes y es muy testaruda. Tiene la mala costumbre de fumar después de haber discutido.

Por otro lado, Malai es una chica presumida, le encanta la moda y los chicos y suele ser la primera en enterarse de los rumores. Es proveniente de Tailandia, vino a España cuando sólo tenía cinco meses por lo que tiene apariencia oriental pero pensamiento sobretodo occidental. Sus padres suelen tener bastantes discusiones con su forma de pensar ya que los dos tienen una forma de ver el mundo diferente a ella y les preocupa mucho que crezca, su padre es muy sobre protector y todavía la ve como la niña de cinco años que iba corriendo hacia su habitación cuando tenía una pesadilla. 
Aún así, Malai tiene ideas provenientes de su país y concede un gran respeto a todo aquel que sea un adulto mentalmente. Al parecer, Malai tiene un hermano mayor que está en Tailandia viviendo con su tía. Malai trabaja muy duro en todo lo que se propone, a veces sobre esforzándose y muchas veces termina durmiendo en el suelo, eso sí no hay quien la despierte. Suele rezar todos los días al amanecer, dice que eso le da energías y espíritu para todo el día. Malai, al igual que yo, no bebe ni se droga y le molesta mucho ver a Destiny fumar y, a decir verdad, eso a mi tampoco me hace ninguna ilusión.

Bueno, creo que ya sabéis bastante sobre mi vida, aunque había una cosa que yo no sabía: mi vida escolar, tal y como la conocía hasta entonces, pronto, muy pronto, iba a cambiar.