miércoles, 3 de julio de 2013

E-L "my boyfriends is an emo?" 3

Cap.3 Regalo

Dejé que el despertador sonara y sonara, no tenía fuerzas para levantarme y poco a poco me volví a quedar dormida, hasta que mi padre entró en la habitación apresurado diciéndome que me levantara de una vez.
Me preparé rápido, tuve suerte de que había dejado la ropa preparada el día anterior, me la puse y arreglé el pelo a la máxima velocidad posible, bajé cogí una tostada que había preparado mi padre junto con la mochila y me fui.

Llegué justo a tiempo, ya que el timbre estaba sonando cuando entré en clase y el profesor entró detrás de mí. <<Por los pelos>> pensé, y al ver la cara de mis amigas supe que ellas estaban pensando lo mismo. 

Las clases pasaron muy lentas y agobiantes, los ojos se me cerraban por el sueño que tenía. La noche anterior no pude dormir nada y el cansancio se apoderaba de mi poco a poco.

Cuando todas las clases terminaron, decidí ir directamente a casa, pero al salir empezó a llover: "Genial, hoy no es mi día" pensé para mí. Me refugié debajo de la entrada de una panadería a la que suelo ir a menudo y tuve la suerte de que el dueño me conocía y me prestó un paraguas.

De camino a casa me encontré con un muchacho de mi edad que estaba de rodillas en el suelo, mirando atentamente a una caja que estaba cubriendo con su paraguas mientras que dejaba que la lluvia le empapara. Tenía curiosidad por saber que era lo que tenía protegiendo, pero la vergüenza y el miedo de acercarme me superaba, por lo que sólo me quedé mirando a cierta distancia. No sé si fue mi presencia, pero el chico se giró lentamente hasta cruzar una mirada con la mía; su cabello negro como el carbón caía por su cara y tapaba su ojo derecho dejando al descubierto su ojo izquierdo de un color azul penetrante en el que le notaba los restos de la pintura negra que se había desvanecido con la lluvia. Tenía la nariz grande y, debajo del labio inferior, dos piercings blancos uno a cada extremo de la boca. Vestía con una sudadera negra, pantalón de tubo de un color muy oscuro y unas Converse rojas, a juego con sus muñequeras con rayas negras. Mirase por donde mirase, era un emo.

Intenté decir algo, pero las palabras no salieron, agaché la cabeza para ocultar mi rostro y me marché para casa, aunque un maullido me paró, me giré y pude ver que dentro de la caja que estaba protegiendo el muchacho había una cría de gatito, blanca como la nieve y tan frágil como una figurita de cristal. No pude resistirme y me acerqué a toda velocidad a la caja y empecé a tocar al gatito, ignorando al chaval que tenía al lado, hasta que empezó a hablarme.

-Te... ¿Te gustan los gatos?

Me giré sorprendida hasta verlo, ahora mucho más cerca y tímidamente le contesté "me encantan"

-¡¿En serio?!-paró un momento para pensar- S-se que esto va a sonar raro pero...¿podrías llevártelo a casa? yo no puedo porque mi madre es alérgica y si la dejo con esta lluvia puede enfermar.

Me quedé callada, se nota que adora a los gatos. A mi madre siempre le han gustado y mi padre nunca ha dado pruebas de disgusto, además si no recuerdo mal una vez me dieron la oportunidad de tener uno, pero siempre me ha preocupado la salud de mi madre y un animal en casa la puede empeorar, aunque...

-No estoy segura si podré quedarme con ella pero...-saqué mi móvil y le hice una foto, después la cogí y la acurruqué en mi chaqueta para que no tuviera frío- la llevaré y se quedará esta noche conmigo, ¡es tan linda!

Vi asomar una sonrisa del chico lo que me hizo sacar otra a mí, miré el reloj y ya habían pasado más de las 18:00 por lo que me fui directamente a casa dándole un "gracias" al muchacho que acababa de conocer. 
Lo primero que hice al llegar a casa fue coger unas toallas para secar a la gatita y darle un poco de leche, la pobre estaba hambrienta. Poco después vino mi padre leyendo el periódico y, al ver a la gatita, se le alumbró la cara y no paró de acariciarla hasta que mi madre lo interrumpió

-¿De dónde salió este gato?

-Lo abandonaron en la calle y... bueno, lo traje, se que no nos lo podemos quedar pero ¡sólo será esta noche!

Vi que aparecía una sonrisa en la cara de mi madre

-¡¿Pero que es eso de que no lo podemos tener?! ¡si es una hermosura!

-Pero... tu enfermedad...

-Cariño, que tenga una lesión en los pulmones no significa que no puedas tener al gato, no soy alérgica a nada y mientras que recojas bien el pelo que pueda dejar suelto y lo mantegas limpio no hay problema, ademas ¡sabes que me encantan los gatos!

No pude contenerme y abracé a mi madre con toda la felicidad del mundo, era impresionante, ella también sonreía con mucha felicidad, hacía tiempo que no la veía así. Aunque esto suponga un gasto económico más, pienso usar el dinero que gano trabajando los fines de semana en la comida, arena y demás.

-¡Ah! y mamá, es gata-dije echándole una sonrisa

Subí a mi habitación mientras dejaba que mis padres jugaran con la gata, el día no había sido malo de todo y la lluvia empezaba a cesar, me acerqué a la ventana para poder ver los primeros rayos de luz que se colaran por las nubes, pero algo hizo que me fijara más en lo que tenía enfrente.

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