miércoles, 3 de julio de 2013

E-L "my boyfriend is an emo?" 2

Cap.2-Vecinos

Como todos los días, el despertador sonaba a las 6:30 de la mañana. Lo apagué, me froté los ojos, y fui desperezándome poco a poco mientras salía despacio de cama. Me puse las zapatillas, me acerqué al tocador y me miré al espejo. Tenía unas pintas horribles: mi pelo castaño,largo, sedoso y algo ondulado ahora mismo se encontraba completamente enredado y despeinado; mis ojos color miel casi no se veían porque los párpados me pesaban y solamente se veía normal mi nariz: pequeña y redondita y mis labios grandes y carnosos.
Fui hasta el baño para darme una ducha y así poder despertarme, me gustaba sentir las gotas de agua fría rebotar en mi cabeza y el tacto de la espuma en mi cuerpo por las mañanas me revitaliza. Una vez que salí del baño despierta, me acerqué al armario para escoger la ropa que me iba poner y opté por una camisa color canela con una chaqueta de punto blanca a juego con mis All Star y unos pantalones color tostado. Una vez vestida bajé a desayunar. Nada más abrir la puerta sentí el olor del café y las tostadas que preparaba mi padre todos los días a las dos mujeres de la casa. Llegué a la cocina y me senté a la mesa:

-Como siempre, delicioso- le dije a mi padre mientras cogía una tostada y untaba mantequilla sobre ella.

-Come mucho que necesitas energías- dijo mi padre cuando pasó detrás de mí para coger la leche y darme un beso en la frente.

Mi madre bajó poco después mirando el correo que venía todas las mañanas, se veía en su cara agobio mientras leía rápidamente el contenido que traían las cartas.

-Facturas, deudas y más facturas-dijo susurrando. Tenía ojeras, lo que significa que el medicamento no mejoró su estado y no pudo dormir nada, ahora que lo recuerdo, antes de quedarme dormida escuchaba la tos de mi madre y no sonaba nada bien.

Cuando terminé volví a mi habitación, tenía que preparar la mochila y apurarme si no quería llegar tarde, al bajar me acerqué hasta la cocina y le dí un beso a mi padre y cuando me acerqué a mi madre le di un beso muy fuerte en la mejilla y le susurré al oído un "no te preocupes, saldremos de esta" ella me agarró la mano, me sonrió y me dejó ir.

El instituto queda algo lejos de donde vivo, aunque podría coger el autobús pero prefiero ir andando sobre todo cuando hay días de primavera tan agradables como el de hoy. Al llegar a la escuela, vi a Destiny sentada bajo un árbol leyendo. Me gusta ver a Destiny leer, se nota que disfruta mientras tiene sus preciosos ojos verdes mirando páginas y páginas, es divertido ver como sus grandes labios van cambiando de posición a medida que la historia que lee va cambiando y su cabello corto y trigueño se mueve al compás de la brisa que sopla inesperadamente. 

Me acerqué a ella, interrumpiendo su lectura, pero parece que esta vez no le importó demasiado:

-Tienes suerte de que ya haya leído el libro y que sepa lo que ocurre al final, si no en estos momentos estarías muerta-dijo riéndose mientras se levantaba porque la campana estaba a punto de tocar- Anda vamos.

Yo también me levanté y, de camino a clase tuve la mala suerte de encontrarme con Paris que me miró con desprecio y empezó a meterse con mi imagen mientras se reía escandalosamente e iba abriéndose paso entre los demás.

-Vamos, como si me importara lo que dijera esa- dije mientras entraba en clase y me sentaba en mi sitio que estaba en la tercera fila al lado de la ventana. Destiny se sentó en su pupitre que se encontraba al lado del mío y empezamos a charlar mientras no venía el profesor.

En un momento de la conversación Malai apreció detrás de nosotras dándome un susto terrible que se fue al ver su lindo rostro: me encantaban sus ojos achinados, su boca fina, y su pelo largo, liso y castaño oscuro que le llegaba hasta la cintura y su flequillo a un lado que a veces le tapaba el ojo derecho. Iba vestida con una chaqueta verde que le había enviado su tía de Tailandia y un fular blanco con lunares verdes a juego con la chaqueta, Malai siempre lleva fulares, todas las estaciones del año.

-Tengo noticias frescas-dijo en tono bajo. Destiny y yo nos acercamos a ella para que nos contase sin que los demás se enterasen- Al parecer va a venir un alumno nuevo a nuestra clase.

Era bastante increíble, ya estábamos a mitad del segundo trimestre y no era muy común que el centro dejara que un nuevo estudiante viniera así como así.

-¿Y como sabes eso?-preguntó Destiny sin llegar a creerse mucho lo que dijo su amiga, ya que a Malai le gustaba mucho hacer bromas.

-Esta vez me enteré de pura casualidad, como sabéis, tenía que entregar en dirección las materias opcionales que tenía que entregarle ayer al tutor, ¿os acordáis?-Destiny y yo asentimos con la cabeza- Bueno, pues como jefatura de estudios está al lado de dirección, al salir pude escuchar que "todo estaba en regla y que el alumno podría ingresar lo antes posible". No pude escuchar más porque un profesor estaba a punto de salir de la sala así que me fui rápido sin que nadie me viera, pero algo es algo.

La historia era bastante razonable, así que no había razón para poner en duda lo que había dicho. El profesor llegó poco después y empezamos la clase como siempre, a veces miraba por la ventana para desconectar durante unos pocos segundos y después volver a atender.

La campana sonó y las siguientes horas de clase siguieron lentas y aburridas hasta que llegó el momento de irse cada uno a su casa, pero justo en el momento en el que me iba, el tutor me llamó para terminar unas tareas que tenía que hacer como delegada, así que le dije a mis amigas que se fueran sin mí. Después de ordenar un montón de papeles, firmar algunos documentos para el consejo estudiantil y actualizar el calendario, tuve que hacer mi último recado: llevar las faltas de asistencia al director. Entregué los papeles y me fui lo más rápido posible a casa ya que se había hecho bastante tarde.

Al llegar a la puerta de mi casa me fijé que en la casa de al lado había algunas luces encendidas, lo que me sorprendió porque desde hace 5 años no vivía nadie ahí. Entré en casa y lo primero que vi fue a mi madre preocupada y con una caja de galletas caseras que todavía estaban calientes:

-¿Donde estabas?-dijo preocupada-¡has tardado mucho en venir hoy!

-Estaba terminando unos trabajos que tenía como delegada-le respondí con tranquilidad.

-¡La próxima vez acuérdate de avisarnos!-dijo dándome la caja de galletas.

-¿y esto para qué es?

-Para que se lo des a los nuevos vecinos en forma de bienvenida.

No me quedaba más remedio que ir y darle la maldita caja a los habitantes del lado. Se me daba muy mal hablar con gente que no conozco, y  mi madre lo sabía, así que seguramente lo hizo a propósito.

Llegué a la puerta vecina y timbré dos veces. Al momento, me abrió una señora de unos 40 años, pelo negro recogido en un moño y vestida con ropa casual y cómoda, con un delantal puesto, seguramente era la señora de la casa.

-Hola, buenas tardes, mi nombre es Elle Ritchmond y soy la vecina de al lado-dije con voz temblorosa y muy nerviosa-esto es para vosotros, como regalo de bienvenida.

La mujer aceptó la caja y me regaló una sonrisa preciosa dirigiéndome un dulce "Gracias" para volver a entrar en la casa, antes de cerrar me dijo "yo también estoy encantada".
Me sentí muy bien, como si hubiera hecho una gran acción, luego entré en casa y me dirigí directamente a mi  habitación y empecé a sacarme la chaqueta y a preparar la mochila para mañana. Cuando terminé fui hacia la ventana para bajar la persiana porque ya era de noche pero, en ese momento pude ver como alguien encendía las luces de la habitación de la casa de al lado y vi a un chico entrar, no me fijé mucho porque fue casi como un acto reflejo: lo vi y me agaché rápidamente para que él no me viera y poco a poco, desde el suelo de mi habitación, empecé a bajar la persiana.

"Así que un chico tiene su cuarto frente al mío" pensé en ese momento recordando lo que acababa de ver "Elle, a partir de ahora tienes que tener más cuidado" me dije a mi misma.

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