Cap.8 Confianza
El lunes llegó muy caluroso. Me levanté a las 7 empapada en sudor, después de una buena ducha recogí el pelo en una coleta alta, me puse una camisa blanca de mangas tres cuartos, unos vaqueros cortos y unas sandalias negras. Bajé a desayunar algo, con tanto calor no tenía mucha hambre pero agradecí un buen vaso de batido de frutas que me sacó mi padre fresquito del frigorífico y le añadió una piedra de hielo.
-Elle, con eso se te va a congelar el cerebro-dijo mi madre mientras veía lo rápido que me bebía el batido.
-Ya se fundirá con el calor de clase-dije mientras me limpiaba la boca y cogía la mochila con los libros.
Me despedí de mis padres y salí de casa, esperando ver salir también a Blake, decidí esperar un poco para no ir al instituto sola. El tiempo pasaba y él no salía por lo que empecé a caminar sin ningún ánimo: me sentía vacía sin verlo al lado, me estaba acostumbrando a su compañía mucho más rápido de lo que me imaginaba.
A mitad del camino, un Citroen C3 negro me pitó y se acercó a la acera, una vez que el copiloto bajó la ventanilla del coche pude ver que se trataban de los padres de Blake,el cual iba sentado en el asiento trasero detrás de su padre.
-Buenos días Elle- me saludaron los padres de Blake.
-Buenos días-les respondí con educación, la mirada se me desviaba hacia el asiento donde estaba sentado su hijo, que me había saludado con un movimiento de mano al que respondí con una sonrisa.
-Vas para el colegio ¿cierto? Súbete que te llevamos-dijo con energía María.
-¡Oh, no! No hace falta, no quiero molestar.
-¡Tonterías! También tenemos que llevar a Bruno, así que no nos cuesta nada llevarte a ti- contestó Joe.
Decidí montarme, me senté detrás del asiento de María y el padre de Blake volvió a arrancar. Estaba nerviosa, no sabía si quedarme callada o iniciar un tema de conversación, aunque... ¿De qué podría hablar? Miré de reojo a Blake y me fijé en como vestía: llevaba una camiseta de tirantes a rayas negras y rosas que dejaban ver sus brazos bastante musculados, unos pantalones largos de tubo negros y unas Vans rosas.
El camino al final terminó sin pronunciarse ni una sola palabra, aunque era mucho mejor que ir andando porque estaba acompañada y el coche llevaba puesto el climatizador, por lo que íbamos fresquitos.
Al bajar del vehículo, muchas miradas se posaron en Blake y en mí, pero yo hice como si no lo notara, me despedí de los padres y les agradecí que me llevaran hasta el instituto, antes de que pudiera dar un paso en dirección al edificio, María me detuvo.
-Escucha Elle, ¿podrías decirle a tus padres que vinieran a comer a casa y pasar el día cómo aquella vez? Si aceptan diles que nos llamen, aquí tienes el número de casa- me dijo con una sonrisa mientras me daba un papel pequeño- ¡Ah! Y una cosa más: cuida a Bruno, no queremos que se meta en líos.
-Lo haré, las dos cosas-dije mientras me despedía riendo.
Blake me estaba esperando a la sombra del árbol más cercano, cuando llegué hasta donde estaba, empezó a hablar como si no hubiera tenido contacto humano desde hace tiempo.
-¿Qué es lo que te dijeron mis padres?-preguntó con curiosidad.
-Nada fundamental, cosas de mujeres- dije haciéndome la importante- no te sorprendas si me ves el sábado por tu casa-me costaba mantenerme seria ya que me moría de risa por dentro.
La cara de incomprensión de Blake no tenía precio, no se había enterado de nada y le impresionó que cambiara tan rápido de conversación, no aguanté más y empecé a reírme como una loca. Desde que me había contado como era de pequeño sentía que había más confianza entre nosotros. Blake estaba avergonzado, con la cara colorada e, intentando que parase de reír, enrolló su brazo en mi cuello y me tapó la boca y parte de la nariz, yo estaba forcejeando ya que me estaba costando respirar, a lo que él con tono burlón me dijo:
-Molesta ¿verdad? si paras de reírte te suelto- yo dejé de moverme- ¿aceptas el trato?- y asentí con la cabeza.
Poco a poco la mano de Blake se iba alejando de mi boca y, cuando estuvo lo suficientemente lejos empecé a partirme de risa mientras que corría para que no me tapase la boca otra vez. "Traidora" le escuché gritar mientras veía que me perseguía, Blake era más rápido que yo, pero le llevaba algo de ventaja y subí las escaleras principales de tres en tres con mucha facilidad, lo que no me esperaba era tropezarme con Paris.
Al chocar, conseguí aguantar el equilibrio, una cosa que ella no logró y calló de culo al suelo, cayéndole todo el té frío de color rojo por encima del top con lentejuelas que ahora estaba empapado y le traspasaba la ropa. Todo el mundo se quedó en silencio y empezó a hacer un corro alrededor de nosotras, la cara de Paris estaba completamente roja y sus ojos desprendían tal furia que pensé que iba a matarme.
-¡TU!-dijo en un grito señalándome- ¡¿COMO TE ATREVES A HACERME ESTO?! ¡¿A QUE ESTAS JUGANDO?!
Todo el mundo me miraba esperando una respuesta, me quedé quieta mirándola, había sido un accidente pero me estaba encantando la vergüenza que pasaba.
-No lo hice a propósito-dije sin darle mucha importancia- abre tu taquilla y coge otro top, tienes donde escoger-dije con mirada de desprecio.
Paris se levantó difícilmente porque la suela de los tacones le resbalaban, cuando estuvo en frente de mí dijo:
-No te creas que te vas a salir con la tuya, yo nunca pierdo.
Blake estaba en la entrada viéndolo todo, yo seguía sin moverme, con los puños apretados aguantando las ganas de pegarle un puñetazo en toda la cara. Paris se fue en busca de ropa seca y los estudiantes que formaban el corro se fueron cada uno por su lado.
Todavía apretaba los puños, no podía dejar de imaginarme la cara de esa engreída sin un moratón en el ojo, Blake se acercó a donde estaba, puso una mano en mi hombro derecho y me dijo al oído "déjala, no vale la pena". Poco a poco conseguí calmarme, Blake estuvo conmigo hasta que llegaron Malai y Destiny muy preocupadas preguntando lo que me había pasado.
-Lo hemos escuchado por casualidad, todo el mundo está hablando de ello - comentó Destiny.
-¿En serio se le calló todo el té por encima?-Malai no paraba de reír- ¡daría lo que fuera por ver eso!
Blake se fue a la cafetería despidiéndose de nosotras y diciéndonos que nos veríamos en clase, cuando estuvo lo suficientemente lejos para que no escuchara nada, Destiny y Malai se miraron con complicidad y se sentaron rápidamente, una a la derecha y otra a la izquierda, y con una sonrisilla empezaron a hablar con tono malicioso:
-Bueno, bueno Elle... dinos, ¿qué tal ayer sola con Blake?-empezó Malai
Me sorprendí y empecé a sonrojarme, estaba claro que Malai y Destiny iban a pensar de manera incorrecta así que antes de que se imaginaran cosas extrañas empecé a decir todo lo que habíamos hecho el día anterior:
-¡No penséis nada raro! Visitamos pueblo Caelestis entero fijándonos en puntos turísticos: una fuente que concede deseos, enormes prados, un bosque precioso con un magnífico roble en el corazón, su escuela primaria- al escuchar lo último me interrumpieron.
-¿Fuiste a su escuela? ¿Pero no estaba cerrada?-preguntó Destiny.
-Saltamos la valla-dije sin darle mucha importancia- aunque estaba un poco preocupada por si nos veían.
Malai no paraba de reír mirándome irónicamente:
-Aiiiiinsh Elle, Elle-dijo mientras ponía una mano en mi hombro izquierdo- ya empiezas a hacer tonterías por un chico.
-¡NO FUERON TONTERIAS!-lo dije demasiado alto, todo el mundo que pasaba por ahí se quedó parado mirándome, no era común que gritara.
Avergonzada de mí misma, cogí a mis amigas por los brazos y las llevé a un sitio donde me aseguré de que no había nadie y les dije rápidamente, ahora casi susurrando:
-No ha sido ninguna tontería, estando allí Blake se abrió a mí y pude saber más cosas de su pasado- Malai y Destiny se quedaron con la boca abierta, iban a atosigarme de preguntas pero me salvé por la campana que anunciaba el inicio de las clases.
A tercera hora había sesión de estudio y un conserje fue hasta nuestra clase para avisar que a esa hora teníamos que recuperar una clase de educación física y le entregó un pequeño paquete a Paris, que lo cogió orgullosamente mientras se pavoneaba de tener algo que los demás seguramente no se podían permitir. Abrió el paquete en medio de clase mientras todos metíamos las cosas necesarias para educación física en una mochila pequeña y, alzando un brazo se convirtió en el centro de atención de la clase: en la mano sostenía una fina pulsera de oro de la que le colgaban diversos diamantes en formas de lágrimas, todas las chicas se acercaban para verlo más de cerca mientras que los chicos comentaban cuanto podría costar eso.
El tutor entró en clase mandando salir a todos los alumnos excepto a Paris y a mí que me dio unos papeles mientras se llevaba a hablar a Paris, que dejó la pulsera dentro de la caja encima de su pupitre.
Terminé rápidamente y me fui al gimnasio, la clase fue como otra cualquiera, aunque más agotadora debido a el calor que hacía ese día. Como fui una de las últimas en llegar el profesor me mandó recoger todo el material que habíamos usado (tenía que reconocerlo, me tenía manía porque Paris llegó más tarde que yo y no le dijo nada). Cuando terminé de recoger todo el mundo ya se había ido excepto Malai, Destiny y Blake que se quedaron a esperarme.
Al llegar a clase todo fue muy extraño: escuchaba unos sollozos que pronto pude ver que venían de Paris, lo que no me importó mucho, pero me extrañaba que llorase, al fin y al cabo antes de ir a educación física estaba chuleándose de que le acababan de dar una pulsera supercara.
-¿Qué pasa?-pregunté extrañada.
Todas las miradas se posaron en mí rápidamente, con mucho recelo y alguna incluso odio. Tras preguntar, el sollozo de Paris se había convertido en llanto y una voz que no pude saber de donde provenía me gritó:
-Mira lo que has conseguido, ¡LADRONA!
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