sábado, 20 de julio de 2013

E-L "my boyfriend is an emo?" 4

Cap.4 Primer día

Me sorprendí al ver al chico que había conocido hace escasamente una hora en la ventana de la casa de al lado. Me quedé sin habla, no me esperaba para nada verlo allí y él parecía estar igual que yo.

-¡A-anda! si es la chica de la gatita ¿qué tal está? ¿Encontraste a algún dueño?

Reaccioné lo más rápido que pude y con una sonrisa le respondí:

-Sí, y la tienes en frente, al final me puedo quedar con ella.

Vi como aparecía una expresión de felicidad y alivio en su rostro, al parecer le gustan mucho los gatos.

-Eso es genial, muchas gracias, esto... ¿Tu nombre es?

-Elle, me llamo Elle Ritchmond-dije sonriendo, fue gracioso, ya era la segunda vez que hablábamos y todavía no sabíamos ni el nombre del otro.

-Encantado, a mí la gente me conoce como Blake.

¿Le conocía? ¿Entonces ese nombre no era el suyo en realidad? Mis dudas desaparecieron al instante porque su madre entró en la habitación sin  llamar con un montón de prendas que dejó encima de la cama diciendo "Bruno, coloca bien la ropa en el armario". Tras decir eso, se dio cuenta de que yo estaba en la ventana de en frente y se puso junto su hijo y habló conmigo desde la cristalera de su hijo.

-¡Anda, si es la chica de las galletas! ¿Ya conoces a Bruno? Espero que os llevéis bien porque mi pequeño no conoce a nadie de por aquí y eso de hacer amigos no se le da nada bien, ¿a qué instituto vas?

Era gracioso ver esa escena: una madre que quiere con locura a su hijo intentando hacer amigos por él y el muchacho completamente avergonzado con la cabeza gacha para que no viera lo ruborizado que estaba. Respondí a las preguntas de la mujer intentando aguantar la risa para no dar una mala impresión:

-Si, nos conocimos hoy por casualidad y yo también espero que podamos llevarnos bien, a todo esto yo voy al instituto Allende.

-¡Menuda coincidencia Bruno va a empezar las clases allí también! Eso es genial, por favor esto...¿Ella?

-Elle, me llamo Elle

-Eso Elle, intentaré no confundirme la próxima vez, por favor cuida a mi niño y procura que no se meta en muchos líos.

Me estaba costando aguantar al risa, su madre era muy graciosa y estaba llena de vitalidad, era muy cómico ver a Blake que tenía rojas hasta las orejas e intentaba ocultar su rostro bajando la cabeza. Al ver a su hijo así, la madre de Bruno soltó un "ups" y se fue de la habitación sin decir ni una palabra, creo que se dio cuenta de que lo estaba avergonzado.

Ya no sabía que decir, Blake seguía mirando al suelo, en verdad era una persona tímida y su madre en ese aspecto no lo había ayudado en absoluto, el silencio era cada vez más incomodo así que decidí alejarme de la ventana y dejarlo solo, pero justo cuando iba a bajar la persiana escuché un "No digas mi nombre en el instituto" mientras que me miraba con ojos penetrantes. Asentí con la cabeza un poco nerviosa, no había visto una mirada como esa en mi vida y un extraño sentimiento recorrió todo mi cuerpo. Cerré la persiana y empecé a preparar las cosas para mañana, por alguna extraña razón todavía sentía la penetrante mirada de Blake, como si pudiera ver a través de la ventana y me estuviera siguiendo. Bajé a cenar algo y me acosté en cama para ordenar mis pensamientos: había conocido a un chico que protegía una gatita la cual terminé siendo su dueña y vecina de aquel muchacho un tanto especial, "¿qué más pasará de ahora en adelante?" fue lo último que pensé antes de quedarme dormida.

A la mañana siguiente me levanté con tiempo de prepararme con tranquilidad, arreglé mi pelo en un moño del que caían unos pequeños mechones que escondían mis orejas, me puse una camisa roja de cuadros abierta con una básica blanca por debajo, unos pantalones ceñidos vaqueros oscuros y unas Converse rojas. Tras desayunar unas tortitas que mi padre había preparado alegremente, cogí la mochila le di un beso a mis padres y salí de casa. Me encontré con Blake nada más pasar la puerta de la entrada, iba vestido con una camiseta pegada morada, unos vaqueros pitillos negros con salpicaduras color grises y unas Vans negras. Su flequillo largo le tapaba el ojo derecho al igual que ayer, haciendo destacar el izquierdo que tenía por la parte de abajo una gruesa capa de lápiz negro. Para no tener el mismo silencio incómodo que ayer empecé a hablar.

-Buenos días Blake-dije sonriendo.

-Buenos días.

-Que sepas que la gatita está muy bien, aunque todavía no sé que nombre ponerle.

-Encontrarás alguno

La conversación no era muy fluida, no sabía que decir así que empecé a caminar, pero a los pocos pasos paré me giré y me di cuenta de que también llevaba la mochila por lo que hoy debía ser su primer día de clase.

-¿Preparado para entrar en Allende?-dije con curiosidad

-Supongo que sí.

-¿Vas andando o en autobús?

-Prefiero caminar, me gusta disfrutar de días claros como el de hoy.

Ese comentario me alegró, ya no iba sola de camino al instituto y teníamos otra cosa en común: nos gusta disfrutar de las cosas que nos rodea. En verdad es un placer estar con Blake, es callado y tímido pero cuando habla dice cosas muy agradables, su voz es grave pero delicada, me hace sentir como si estuviera flotando, es una sensación muy  placentera al igual que el aura que desprende, aunque no hable noto que está a mi lado y de alguna manera me siento protegida.

El camino se hizo más corto que de costumbre, al llegar al colegio vi como todos nos miraban, bueno en realidad miraban a Blake, le enseñé las instalaciones más importantes y lo llevé hasta la sala de profesores donde tenía que ir para entregar unos papeles de última hora. Me despedí de él allí y en nada me encontré con Destiny y Malai, las dos con una cara de querer saber todo con máximo detalle. Como aún quedaba un rato para que empezaran las clases decidí desenbuchar.

-Bueno bueno Elle, creo que ya sabes lo que te toca ¿no?-dijo con mirada asesina Malai- ¿Ese es el chico nuevo? ¿y qué hacías tú con él? ¿Acaso le conoces?

Les conté el encuentro del gatito y la increíble coincidencia de que podía ver su habitación desde la ventana de mi cuarto.

-¿Y cómo es? Quiero decir... se nota que es emo, ¿pero se comporta igual que los del instituto?-preguntó Destiny

-Es callado y tímido, pero... hay algo extraño, es bastante cautivador... de alguna manera, me gusta hablar con él.

-La verdad es que no te entiendo, parece que te contradices, ¿si es callado cómo te puede gustar hablar con él?

-Es extraño-fue lo único que pude decir.

-Puede que sea extraño pero lo que no puedes decir es que no esté mal, es muy mono ¿no crees?-dijo Malai con mirada picarona- aunque no lo veo tu estilo, lástima los emos son un poco difíciles de tratar, nunca sé de lo que están hablando.

-Puede que Elle consiga que se abra a ella, al fin y al cabo ha hablado más con él que cualquiera de todo el instituto, y eso de ser vecinos ayuda bastante-empezó a calcular Destiny- hay que mirar todas las opciones.

-Oye que estoy delante, no intentéis nada raro y menos de juntarme con él que os conozco.

-Mira que eres aburrida-dijo Malai mientras iba de camino hacia el aula porque la campana anunciaba el comienzo de las clases.

Al entrar, el profesor presentó a Bruno que le corrigió llamándose a sí mismo Blake, se sentó dos asientos delante de Destiny por lo que podía verlo perfectamente. Durante las clases alguna que otra vez desviaba la mirada hacia su asiento y me sorprendía lo concentrado que estaba en las clases, parecía cómo si nada le pudiera sacar de su mundo en el que hacía operaciones, analizaba frases, etc. Cuando el profesor le mandaba salir a la pizarra para corregir algún problema él lo hacía sin ninguna dificultad con una respuesta correcta por supuesto. Era un alumno brillante. 

Las clases terminaron así que decidí irme rápido para casa, mañana era sábado y tenía que descansar bien esa noche para conseguir toda la energía que mi trabajo requería. Al salir del instituto me encontré con Blake que quiso ir conmigo hasta casa.

-¿Qué tal tu primer día?

-Normal.

-Espero que te lo pases bien aquí.

No me contestó, estaba mirando para el suelo mientras caminaba por lo que pensé que había dicho algo malo, pero al rato giró su cabeza para mirarme y me lanzó una pequeña sonrisa y un "gracias" en forma de susurro. No sabía que decir ni qué hacer, me pilló completamente desprevenida, tenía una sonrisa preciosa que le iluminaba la cara, quería volver a verla pero no me atrevía a pedírselo de nuevo.

Llegamos a casa en nada y allí me despedí de él con un "hasta mañana" que me devolvió de la misma forma. Tras hacer los deberes fui hasta el frigorífico en el que me di cuenta que había una pequeña lata dorada con una especie de paté de sardinas o algo así, lo cogí y vi que era para la gatita que en ese momento apareció en la cocina. Guardé la lata otra vez en la nevera, me acerqué al felino, me agaché y le pregunté "¿Qué nombre te ponemos?"

1 comentario :

  1. Joo >.< Pues ahora te acoso para que sigas colgando, que fue muy corto ¬__¬ (?) xDD Me encanta Bruno, digo Blake e,é xDD
    Al menos podrías haberlo dejado hasta poder saber el nombre del minino, no me seas cruel *^* Te torturaré hasta que cuelgues el siguiente BUAJAJAJAJAJA. Nah, es que me está gustando más. *^*

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